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Cuidar la salud de los empleados produce retornos a las empresas

La salud en las empresas

Cada vez más compañías encaran programas de bienestar, que incluyen deporte y comida sana

Por Marilina Esquivel
Para Diario La Nación

Por cada dólar invertido en el bienestar en el trabajo se pueden ahorrar entre US$ 2 y 15 en costos de salud, dependiendo de la iniciativa y la manera en que se mida el retorno. Así lo indica un reporte de investigadores de la Universidad de Harvard y datos del Wellness Council of America.

Este hecho no pasa inadvertido para las empresas, que cada vez proponen más actividades vinculadas a la salud y la prevención. En la Argentina, según la consultora Mercer, el 85% de las 25 empresas con los beneficios más innovadores tienen una iniciativa ligada al bienestar. La calidad de vida aumenta su importancia.

Para los investigadores de Harvard Leonard Berry, Ann Mirabito y William Baun, el bienestar en el trabajo se logra mediante programas diseñados para apoyar a empleados, y a veces a sus familias, a adoptar y mantener conductas que reducen riesgos de salud, mejoran la calidad de vida, aumentan la eficacia personal y benefician a la organización.

A diferencia de lo que ocurre en otros países, en la Argentina no siempre se suele medir el retorno en dinero sino que se evalúa la efectividad de los programas a través de encuestas de clima.

Sin embargo, el ahorro es sustancial. Según Berry y su equipo, entre 2002 y 2008, la fabricante de productos de higiene personal Johnson & Johnson logró un retorno de US$ 2,71 por cada dólar invertido en Estados Unidos en iniciativas de salud social, mental y física de los empleados. Estas propuestas le habrían permitido ahorrar 250 millones en costos de salud en diez años.

“Entre el 70% y 80% de las enfermedades están relacionadas a elecciones en el estilo de vida, como la comida, el ejercicio y el fumar. Esto se puede prevenir”, asegura Juliana Radavero, directora comercial de la consultora Guork, enfocada en mejorar ambientes de trabajo.

La salud es central en los programas de wellness (bienestar). “Hay que trabajar en la modificación de los hábitos de las personas sanas que pueden enfermar, como, por ejemplo, fumadores, sedentarios o que comen muchas grasas. Es algo muy difícil porque implica reconocer que se hace algo mal. En cuanto a los enfermos, en el exterior cada vez se hace más disease management [gestión de la enfermedad], que implica identificar una población que sufre un mal y darle herramientas para gerenciar su enfermedad”, explica Laura Roldán, consultora de salud y beneficios de Mercer.

Antes de encarar un programa de wellness es necesario conocer a quiénes va dirigido. Además de censar género y edad, se debe hacer un chequeo médico, investigar temas de herencia y de hábitos de vida de cada empleado. Relevar datos sobre nutrición, actividad física, estrés, tabaquismo, alcoholismo y satisfacción laboral es esencial.

Los programas suelen incluir varias iniciativas de capacitación, controles médicos periódicos y actividades deportivas y de relajación. “Hay mucho interés por mover a la gente para combatir el sedentarismo y mejorar el estado cardiopulmonar”, dice Gonzalo Mayorca, socio de la consultora Ezentya.

En cuanto a la nutrición, más empresas buscan alternativas sanas a la máquina expendedora de golosinas. “Las grandes organizaciones se están haciendo responsables de la salud alimenticia de su gente. Puede ser que lo hagan por una cuestión de imagen, pero se terminan dando cuenta de que contribuyen al bienestar general”, señala Christel Sasse, socia de Charinut, empresa proveedora de alimentos saludables a compañías.

Aguas Danone contrata a una nutricionista para asesorar al personal. “Más del 30% de la gente la consulta. No es costoso y se valora mucho”, dice Tomas Hartmann, director de recursos humanos de la firma. El programa Health Inside de Danone incluye chequeos médicos, acceso gratuito al gimnasio en algunas locaciones, jornada reducida y ferias de salud, entre otras actividades. Algunos beneficios incluyen a los proveedores.

En Philips, el programa Camino al Bienestar incluye talleres para verse bien. Las empleadas pueden asistir a cursos de cuidado de la piel y maquillaje, y participar de una jornada con claves “para estar lindas de la mañana a la noche”, según explica su directora de recursos humanos, Mercedes de Beláustegui.

Roldán advierte que algunas firmas disminuyen la población elegible para chequeos médicos voluntarios por los costos. Explica que no ven el beneficio porque no provocan acciones a partir de los resultados, que son las que pueden revertir tendencias negativas. La efectividad de los programas radica en la integración de diferentes iniciativas y en su continuidad. “Se debería ver la evolución de los empleados cada seis meses”, sugiere Radavero.

INTERÉS EMPRESARIO

  • AHORRO
    Por cada dólar invertido en programas de bienestar en el trabajo se pueden ahorrar cerca de US$ 15 en costos de salud.
  • CENSO
    Las empresas deben conocer a quiénes van encarados estos beneficios

Oratoria: una habilidad básica en el mundo de los negocios

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La comunicación y la persuasión son clave en los negocios. Qué se enseña y cómo en los cursos de oratoria para ejecutivos.

Por Andrés López

Para I-ECO de Diario Clarín

Una charla ante el equipo de trabajo. Una presentación de la empresa a extranjeros. Una reunión con el directorio para explicar los resultados. Convencer a un grupo de clientes para que compren un nuevo producto. O una negociación con proveedores. Todas estas tareas requieren algo en común: habilidades de oratoria aplicadas al mundo de los negocios.

“Cualquier organización es una red de conversaciones, por lo cual es clave y esencial saber comunicarse, escuchar al otro y persuadir a un auditorio”, dispara Mariano Bergman, subdirector de Educación Ejecutiva de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

Los cursos aplicados a la oratoria en el mundo corporativo surgieron a partir del 2005, cuando las compañías descubrieron las falencias de los gerentes en comunicarse efectivamente. “Los empresarios, gerentes, profesionales, jefes de sector, líderes de proyectos, vendedores, capacitadores y todas las personas que por su función deban exponer discursos en público son los participantes que más eficacia encuentran en estos cursos”, explica María Marcela Rizzo, a cargo de la UADE Executive Education “Fundamentalmente lo necesitan todos aquellos profesionales cuyo desempeño en empresas, instituciones y organizaciones requiere el frecuente contacto con público interno o externo mediante discursos, conferencias, exposiciones, presentaciones de trabajo”, amplía Marcelo Galagovsky, coordinador de Relaciones Corporativas y Programas Ejecutivos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo (UP).

Jorge Osvaldo Fernández, profesor de Oratoria del Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios (IUEAN) detalla que “en un mundo donde la comunicación es vital, el manejo de las habilidades sociales aplicadas a los negocios se torna imprescindible porque permanentemente los ejecutivos se encuentran con situaciones tales como presentaciones orales, negociaciones, clientes y encuentros donde la persuasión oral y gestual es necesaria”.

Modalidades

Con diferentes metodologías, estos cursos le enseñan al profesional del mundo de negocios técnicas para vencer el miedo oratorio. Se trata de programas cortos, de entre 3 semanas y 3 meses de duración, con encuentros semanales. El programa de la Universidad Empresarial Siglo 21, por ejemplo, se articula en tres grandes bloques: el orador, el discurso y el auditorio. “En el primero se analizan aspectos relacionados con el mensaje transmitido, el lenguaje verbal y no verbal, la elocuencia y la retórica”, indica desde Córdoba Néstor Ferraresi, director general de la Escuela de Negocios y de posgrados. En el segundo tramo se estudian las variables que intervienen en un discurso, junto con diversos métodos persuasivos.

“Y finalmente se indaga sobre las variedades de auditorio e interlocutores y cómo adaptar los discursos al tipo de comunicación”, completa el académico. “Enseñamos a registrar la importancia de las conversaciones en la efectividad de nuestra vida laboral y a diseñar diálogos con uno mismo y con el entorno”, comenta, por su parte, Ignacio Bossi, profesor titular en la UCEMA.

“En definitiva, el objetivo es que los participantes logren persuadir a las audiencias e interlocutores mediante el uso correcto de los recursos oratorios”, puntualiza David Lawes, docente de la Universidad Abierta Interamericana (UAI). Los ejercicios prácticos son clave en el desarrollo de esta habilidad.

“Se incluyen hasta técnicas de relajación, manejo de la atención y la expresión y argumentación efectiva”, dice Rizzo, de la UADE. También el role play está a la orden del día: “Lo usamos con casos de los participantes, para que ellos coloquen en la actuación las conversaciones aprendidas”, ejemplifica Bossi. También se utilizan recursos visuales. “Como cierre, se hace una filmación a cada uno de los participantes y luego se proyecta para hacer una autoevaluación”, describe Bergman.


Grandes y pequeñas fallas de Etica en el Trabajo

Ética y trabajo

¿Usted cree ser una persona íntegra que todos los días trae al trabajo los más altos estándares de la ética? 

Por Susan M. Heathfield
Especialista en temas laborales

A pesar de los cientos de páginas que se han escrito sobre políticas y códigos de ética, sobre códigos de conducta y valores y sobre todas esas cuidadas definiciones sobre ambiente de trabajo y cultura de la empresa, todos los días ocurren faltas éticas en los lugares donde la gente trabaja.

Esas fallas resultan de conductas impropias de dirigentes (como aprovecharse de información interna para compra venta de acciones), engaños en la cuenta de gastos, acoso sexual y participación en conflictos de interés. Pero las faltas de ética no necesariamente tienen que llegar a ese nivel para teñir el entorno laboral que usted brinda a sus empleados. Fallas de ética pueden ocurrir a causa de temas simples como papel higiénico, copiadoras y listas para almuerzos.

En el caso de una empresa importante, Hewlett-Packard, el exitoso CEO, Mark Hurd, (hoy ex CEO de HP), apareció enredado en problemas de ética en el trabajo. Yo no cuento con conocimiento desde adentro, pero la declaración pública de la compañía indicó que Hurd se fue porque había violado los niveles de conducta que la compañía esperaba de él.

Cathie Lesjak, gerente financiera de HP, quien fue nombrada CEO interina hasta que la compañía encuentre reemplazo permanente para Hurd, pidió a los empleados “que mantuvieran el foco” y les explicó que “Mark no había revelado una estrecha relación personal que mantenía con una contratista, lo cual constituía un conflicto de intereses, que no había mostrado precisión con los informes de gastos y que había hecho mal uso de los activos de la compañía”.

Si bien la mayoría de nosotros no tiene tanto que perder como Hurd, y lamentablemente él no es el primer alto ejecutivo que muerde el polvo por conducta personal en los años recientes, fallas de ética ocurren todos los días en los lugares de trabajo. Usted puede violar el código de conducta – expreso o tácito, publicado o no publicado – en su organización sin un título de CEO y sin que sus acciones lleguen a nivel de conflicto de intereses y cuestionable contabilidad de gastos.

Las faltas de ética impulsan el desarrollo de políticas 

Con mucha frecuencia las políticas existen porque algunos empleados no son confiables. Por ejemplo, muchos en Relaciones Humanas discuten la eficacia de una política de licencia con goce de sueldo frente a políticas de licencias que dividen los días disponibles en licencias por motivos personales, licencias por enfermedad y días de vacaciones. La única razón por la cual existen estas políticas, que definen la relación entre empleador y empleados, es porque algunos empleados abusaron de los intentos del empleador de ofrecer días libres por legítimas razones de vida.

En consecuencia, los empleadores limitaron la discreción de la gerencia y las decisiones sobre situaciones de determinados empleados e instituyeron políticas para gobernarlos a todos. Se puede decir más o menos lo mismo para la mayoría de las políticas organizacionales. La incapacidad de algunos empleados para tomar decisiones éticas de acuerdo a principios, resulta en políticas que cubren a todos los empleados. Los códigos de conducta o de ética empresarial existen para guiar la conducta esperada de los empleados honorables, pero gran parte de sus orígenes se encuentra en las mismas razones que las políticas. algunos empleados se condujeron de formas inaceptables para el negocio.

En el lugar de trabajo actual, las posibles acusaciones de tratamiento injusto, discriminación, favoritismo y ambiente hostil reemplazan gran parte de la discreción gerencial. Los muchos sufren a causa de los pocos y a veces, sus mejores empleados quedan atrapados en la trampa del tratamiento igualitario. Como mínimo, las políticas de licencias, para usar sólo un ejemplo, requieren tiempo y energía: cientos de horas de rastreo y contabilidad.

La ética diaria

Pocos empleados tendrán las tentaciones que tuvo Hurd y otros altos ejecutivos en su práctica diaria de la ética. Pero todos tienen la oportunidad diaria de demostrar la fibra de que están hechos. Sus valores, su integridad, sus creencias y su carácter hablan con voz muy fuerte a través de la conducta que exhiben en su trabajo.

Las fallas en la práctica de la ética laboral vienen en todos los tamaños, grandes y pequeñas, de poco alcance y de gran alcance. Algunas afectan a determinados empleados. Otras afectan a grupos enteros de trabajo y en circunstancias especiales, como las de Hurd, compañías enteras y todos los stakeholders en la compañía sufren las consecuencias.

Algunas son invisibles. Nadie excepto usted sabrá alguna vez la decisión que tomó, pero cada falta de ética afecta su esencia como individuo, como empleado y como ser humano. Hasta la más pequeña disminuye la calidad del lugar en que trabajan todos los empleados.

Ejemplos de faltas de ética en el trabajo 

Cada vez que usted no actúa de acuerdo con los valores éticos del trabajo daña su autoimagen y lo que usted representa mucho más de lo que afecta a sus compañeros. Pero el efecto de su conducta sobre sus compañeros o colegas es real, tangible y también impredecible.

A continuación hay ejemplos de empleados que no practican principios fundamentales de la ética laboral. ¿La solución? Cambiar la conducta, claro. Tal vez usted nunca haya pensado en estas acciones como problemas de ética, pero lo son. Y todos afectan a sus compañeros de maneras negativas.

¿Señales de que usted sabe que sus acciones están por debajo del nivel? Usted inventa excusas, razones y esa vocecita de su conciencia que le habla dentro de su cabeza trata de convencer a su yo ético de que su acción está bien. ¿Tal vez una visión ligeramente diferente le ayude a ver el mundo con otros ojos?
Aquí hay 15 ejemplos de empleados que cometen faltas fundamentales de ética en el trabajo. A medida que las lea, podrá ir agregando sus propios ejemplos:

• Usted está usando el baño de la compañía y termina el rollo de papel higiénico, o se acaba la última toallita de papel. Sin pensar en las necesidades de la siguiente persona en usar el baño, usted vuelve a su puesto sin ocuparse del tema.
• Usted llama a su supervisor y da parte de enfermo porque el día es hermoso y decide ir a la playa, o de compras, o…
• Usted inicia un romance con un colega casado porque nadie en el trabajo se va a enterar, usted cree que está enamorado/a, usted cree que no habrá consecuencias, sus asuntos personales son asunto suyo, el romance no va a afectar a otros empleados o a todo el lugar, bla, bla, bla… Bien.
• Usted deja una taza sucia en la pileta de la cocina. Da una ojeada a su alrededor, nadie mira, y rápidamente deja la cocina sin lavar su taza.
• Su compañía auspicia eventos, actividades o almuerzos y usted se inscribe para asistir y luego no va. O al revés, no se inscribe y va de todos modos. Y todavía la hace peor cuando dice que usted hizo lo que había que hacer pero que alguien debe haber cometido un error.
• Usted dice a clientes potenciales que es vicepresidente a cargo de algo. Cuando ellos buscan al VP de la compañía en una exposición, usted dice a su jefe que los clientes deben haber cometido un error.
• Usted trabaja en un restaurante donde las propinas a los mozos se reparten en forma equitativa y usted retiene una parte de sus propinas del pozo común antes de la división.
• Usted lleva elementos de oficina para usar en su casa porque –justifica — a menudo hace trabajo de la oficina en su casa o trabajó horas extra esta semana, etc, etc.
• Pasa varias horas al día usando la computadora de su trabajo para hacer compras, mirar los resultados deportivos, pagar cuentas, hacer banca online y navegar en busca de noticias, como opiniones políticas o fotos de celebridades.
• Usted agota el papel en la impresora de todos y no reemplaza la carga dejando que sea el siguiente empleado que la use quien tenga que hacerlo.
• Usted acapara efectos de oficina en su escritorio para no le falte nunca mientras otros empleados no tienen lo que necesitan
• Usted escucha un chisme jugoso sobre otro empleado y lo repite ante otros colegas. Si el chisme es verdadero o falsoY no interesa.
• Usted dice a un cliente o a un cliente potencial que su producto va a hacer una determinada acción cuando usted no sabe si la hará y no chequeó con algún otro empleado que lo haya hecho.
• Usted deja que una pieza que usted sabe no cumple con los estándares de calidad abandone su estación de trabajo y espera que su supervisor o el inspector de calidad no lo advierta.
• Usted reclama crédito por el trabajo de otro empleado, o no hace pública la contribución de un colega cuando presenta los resultados, hace una presentación, entrega un informe o de alguna otra manera aparenta ser el único dueño del producto o los resultados de un trabajo
Esta lista aporta ejemplos de forma en donde los empleados no practican ética laboral. No es completa, pues diariamente uno tropieza con cientos de otros ejemplos.


Pecados capitales del Management

Error de gestión

Los desajustes más frecuentes en las empresas y cómo resolverlos. La operación. El día a día. Objetivos que se renuevan. Surgen nuevas áreas, canales, la necesidad de cambiar estrategias, ajustar otras. El dinamismo mismo en el que está inmersa toda organización hace que, inevitablemente, se generen desajustes.

Por Carla Quiroga
Para Revista Apertura

La operación. El día a día. Objetivos que se renuevan. Surgen nuevas áreas, canales, la necesidad de cambiar estrategias, ajustar otras. El dinamismo mismo en el que está inmersa toda organización hace que, inevitablemente, se generen desajustes. También, es frecuente que, por momentos, se pierda el norte, se desvíe el foco y hasta se confundan los roles de los integrantes de la empresa. “Es como la ropa que se desacomoda de un lado o del otro cuando la persona crece, engorda o adelgaza. Lo clave es que el manager sepa que eso ocurrirá en algún momento y prevea, con cierta frecuencia, ocuparse”, comenta el consultor Diego Bercovich. A continuación, siete pecados capitales en los que toda compañía cae en algún momento. Conozca cuáles son, cómo identificarlos y cómo solucionarlos.

1. La empresa crece en ventas  pero no en rentabilidad.
Qué empresa no tropezó, en algún momento, con esta piedra y con el dilema de vender sin conceder? La tentación de ganar volumen a costa de la ganancia, perdiendo productividad, es una amenaza permanente con la que convive la mayoría de los empresarios. Un problema que se potencia, aún más, en contextos inflacionarios como los actuales. “Se confunde la medida del éxito: ¿queremos market share o ganar dinero? Hay empresas que creen que están mejor con un cliente grande con el que pierden dinero que sin él”, se sincera Leonardo Piccioli, gerente General de Officenet-Staples, quien reconoce haber padecido esta disfunción. En un momento, en el afán de crecer, los vendedores daban descuentos, perdiendo dinero en el camino. “El cambio demoró años y requirió mucho esfuerzo de toda la empresa, entendiendo qué agrega valor al cliente y cambiando símbolos y sistemas”, explica. Afirma que, en general, esto pasa sin que el CEO lo sepa. Es que, muchas veces, el responsable supremo busca maximizar la rentabilidad pero la compañía, por distintos motivos, mantiene sistemas que continúan empujando el crecimiento a cualquier costo. Piccioli expone como ejemplo los esquemas de incentivos de vendedores. “¿A quién se felicita? ¿A X, que trajo a tal cliente grande, o a Y, que logró uno más pequeño pero rentable?”, se pregunta. Aclara que, en estos casos, el desafío del CEO es que la empresa sea consistente con lo que dice buscar. Para resolver este dilema, es clave generar sistemas que premien lo que se persigue. “Esto es, premiar rentabilidad a los vendedores o la fórmula de una tienda de lujo, con foco en el servicio”, explica el ejecutivo.

“La propuesta de conceder para lograr volumen implica la propia prescindencia de la fuerza de ventas. Si la idea es vender en base a precio y a cesiones de beneficios, pues ¿para qué son necesarios los vendedores?”, analiza el consultor Roly Boussy, director del Grupo Boussy, especializado en desarrollo profesional.

Los emprendedores convencidos de que su idea es genial son los más permeables de caer en esta trampa. Salen a la cancha con toda su pasión y, con el afán de empezar a facturar, incorporan clientes sin analizar si valen la pena o no. “Uno se da cuenta de que no todos son buenos y que, incluso, muchos no dejan ganancia. Entonces, empieza el proceso doloroso de renegociar y dar de baja a estos clientes, que, aun sabiendo que no son buenos, cuesta muchísimo dejarlos”, explica Francisco Mackinlay, fundador de Congelarg, empresa especializada en la logística y transporte de mercaderías refrigeradas y congeladas. Mackinlay vivió esta situación con un cliente, una embotelladora de Coca-Cola. “Él sólo controlaba los índices publicados por el Indec, que no reflejaban la inflación real y que nada tenían que ver con los precios mayoristas facturados por YPF, los reales. Cuando arrancamos la operación con ellos, pagábamos el gasoil casi un 15 por ciento más barato que el precio en surtidor y, cuando rescindimos el contrato, casi un 15 más caro. El cliente nunca nos reconoció ese gap. Antes de que nos fundieran, decidimos rescindir el contrato”, recuerda.

Otro emprendedor que sufrió en carne propia este dilema fue Horacio Moavro, creador de Kip Machine, una compañía especializada en la fabricación de máquinas de musculación para gimnasios. Para él, fue clave tener un seguimiento pormenorizado, tanto de sus costos fijos como de los variables. “En el vértigo del crecimiento, uno busca incrementar la escala para disminuir los costos fijos pero, a veces, se genera el efecto adverso. Cuando el negocio estaba en pleno crecimiento, a un ritmo anual de entre 20 y 30 por ciento, reinvertimos para abrir nuevos mercados en el exterior. Pero, por la crisis internacional, nos reacomodamos. Bajamos de 1400 a 700 la producción anual de máquinas y la rentabilidad cayó entre 20 y 30 por ciento, por el aumento de costos internos”, explica el entrepreneur. Desde otra mirada,  Bercovich expone una práctica habitual. Por ejemplo, cuando se contrata a alguien para una tarea puntual pero la persona sigue trabajando porque siempre hay pendientes o algo por mejorar. “Pensemos en nuestras casas: si tuviéramos más gente que la necesaria para hacer las labores de limpieza, siempre habría una biblioteca donde limpiar los libros por libro o un vajillero con cubiertos para blanquear…”, compara y aconseja que, para no caer en el aumento de los costos internos sin generar productividad, se debe realizar el ejercicio de repasar qué hace cada empleado. “Cuántas tareas son innecesarias, cuántos listados e informes que nadie lee, cuántos circuitos redundantes, cuántas tareas repetidas”, enumera.

2. Las horas del día se “pasan” apagando incendios y no bastan para hacer todo lo necesario.
No todos los empleados caen en este pecado. Suele sucederle a las personas más capaces y dispuestas, que absorben trabajo mientras otros se escabullen. “Es un síntoma de management débil, que no se detiene a analizar qué se está haciendo y a distribuir equitativamente en el equipo”, sintetiza Bercovich. “Esto pasa porque no están bien delineados los procesos internos o las responsabilidades individuales. Están todos en todo y nadie en nada”, agrega Claudio Drescher, director de la cadena de indumentaria femenina Jazmín Chebar. También puede ser un síntoma de incapacidad del líder para delegar. “Denota falta de foco y la existencia de empleados que no agregan valor”, analiza Piccioli. Para evitarlo, el ejecutivo le exige a su equipo una “not-to-do list”, en la que escriban qué harían si tuvieran el suficiente tiempo para que salga bien. Funciona porque la gente tiene miedo de que la idea se olvide y, así, se revisa periódicamente para ver dónde poner foco, agrega el CEO de Officenet-Staples.

“El tiempo vuela pero lo bueno es que cada uno de nosotros es el piloto”, desdramatiza este punto Boussy, para quien es clave identificar las pequeñas fugas de breves lapsos de tiempo, que pueden sumar horas al final del día. Por eso, cree que es más un problema de eficiencia personal que de demandas externas. “Cuando uno ve lo que hace en función del valor que aporta, deben sobrar las horas del día. Por eso, las empresas que trabajan en la eficiencia apagan la luz a las 6 de la tarde”, analiza. Desde la práctica, Alejandro Miquelarena, fundador de Patagonia Candles, dueña de las marcas The Candle Shop y Organic Spa, reconoce que cada objetivo trae incendios. En su caso, está desembarcando con su producto en Jumbo Chile. “Tenemos un plan ordenado pero las urgencias son inevitables”, dice el entrepreneur, quien, este año, tendrá un crecimiento de 100 por ciento de su facturación, proyectada en $ 10 millones.

3. La organización funciona inercialmente: no responde a los objetivos establecidos, sin razones aparentes que lo justifiquen.
La inercia es la tendencia natural de las organizaciones. Sin embargo, representa una amenaza en contextos dinámicos, en los que las variables del negocio cambian permanentemente. “Y, como consecuencia, la empresa pierde relevancia y capacidad de respuesta para las nuevas exigencias y expectativas, tanto del mercado como de la competencia”, comenta Boussy. Drescher coincide en que toda persona que trabaja cae, inevitablemente, en la inercia. Pero aclara que es responsabilidad del líder generar en el equipo la necesidad de cambiar y  crear. Es decir, evitar que caiga en un funcionamiento inercial. En la práctica, Miquelarena baja a tierra una situación inercial: el no control del stock. “Como la prioridad es entregar y cumplir, se desvirtúa y afecta porque se aumenta la deuda, uno se desfinancia y la liquidez pasa a estar en el stock, lo que es un perjuicio”, explica.

Por otra parte, que la organización no responda a los objetivos es un problema que suele generarse por falta de información. Bercovich reconoce como un error frecuente que el gerente General no transmita la big picture, provocando que la organización siga el camino al que se dirigía, inercialmente, sin enterarse de los nuevos proyectos o, tal vez, conociéndolos a medias  por “Radio Pasillo”. “Lo cual es peor porque, siempre, es información tergiversada”, subraya.

Para Boussy, la solución a este dilema es la innovación. “Dejó de ser una opción para convertirse en el camino de la supervivencia. Ya es parte medular, no accesoria. El departamento, en sí mismo, quedó en el pasado. Hoy, cualquier integrante de una organización debe poder generar una idea”, profundiza.

4. Los empleados más valiosos renuncian y no se sabe por qué.
En general, las personas más talentosas son las que tienen menores barreras para emigrar de una organización. “Es decir, son empleados que eligen quedarse y es responsabilidad del gerente saber por qué lo hacen, para poder motivarlos y, en lo posible, retenerlos”, comenta Bercovich. “Se van porque sus necesidades básicas no se ven satisfechas y la mayoría de las veces no tiene que ver con el salario”, aclara Boussy y realiza un paralelismo con la pareja. “Se pretenden matrimonios para toda la vida pero sin trabajar todos los días para sostenerlos. Eso era posible en la época de mis abuelos. Pero ya no. La fidelidad fue resignificada y debe validarse cada día”, explica.

La emigración de los talentos encuadra una realidad en la que las urgencias diarias impiden el diálogo, en general, y, en especial, sobre el desarrollo de carrera. Desde dónde se encuentra la persona y cuáles son sus perspectivas hasta qué desearía que mejorase. “La motivación está ligada al deseo y, si no se conoce ese deseo íntimo y personal, no se podrá trabajar para satisfacerlo”, explica Boussy. Recuerda su experiencia cuando trabajó para una de las entonces Big Six. El consultor imaginó encontrarse con apasionados representantes de la compañía, comprometidos y con la camiseta puesta. Sin embargo, fue grande su decepción cuando identificó que, en realidad, eran “verdaderos terroristas” (sic), que lo único que deseaban era catapultarse desde el prestigio de la compañía hacia una mejor opción. “La gran mayoría de ellos trabajaba pensando en la huida, declamando a los cuatro vientos las debilidades de la organización”, recuerda.

Este problema no sería complicado para una empresa coherente y comprometida con su gente. La visión tiene valor cuando se la ve reflejada en la conducta de las personas. Y la coherencia y la comunicación son temas, primero, culturales, cotidianos, y, luego, herramentales. No hay dudas: si uno no es feliz en una compañía, emigra a otra.

5.El equipo no comprende hacia dónde se dirige la empresa y los planes quedan a mitad de camino.
Es habitual pensar que modificando los elementos formales de la organización, como los organigramas, sus procesos y las descripciones de puesto, alcanza para que una compañía cambie. Y no se tienen en cuenta su propia inercia y la cultura establecida. “Por eso, quedan a mitad de camino. Si siempre se hicieron las cosas de una  manera, ¿ para qué cambiar?”, se pregunta Bercovich, quien considera que la clave es “gestionar esos cambios”. Esto implica tener en cuenta muchos otros factores: cómo está repartido el poder; quiénes son los líderes de opinión; quiénes tienen una autoridad ganada por la experiencia, lo que no está necesariamente reflejado en el organigrama; cómo se hace participar a la gente del proceso de cambio; o cómo se están comunicando las nuevas realidades del negocio, entre otras variables. “El personal debe entender los planes y sus tiempos. Hay que involucrarlo”, sintetiza Drescher, de Jazmín Chebar, quien realiza un seguimiento semanal de los objetivos para no caer en este pecado. Divide el año en 48 semanas y, cada miércoles, de 11 a 13 horas, se asiste a una reunión de coordinación pautada, en la que cada área tiene un tema a resolver de la temporada actual, de la próxima y de la siguiente. Además, para evitar malos entendidos, el cronograma con los pendientes es una especie de gigantografía, expuesta en una de las paredes de las oficinas de la empresa.

Para Piccioli, que el equipo no entienda el rumbo de la compañía es una señal de la falta de comunicación franca. “Parte del equipo está en desacuerdo con las ideas pero no lo blanquea”, dice y reconoce que es muy difícil generar ámbitos de participación honestos y sin consecuencias por opinar.

Otra conducta habitual es que los líderes no compartan su estrategia por temor a que se filtre a la competencia. “Es como un DT que no comparte su juego con el equipo por miedo a que algún jugador cambie de club”, grafica Boussy.

6. Hay demasiadas fricciones y poca coordinación entre las áreas.
ste pecado expone la ausencia de líderes competentes, falta de integración, de trabajo en equipo  y  es síntoma de un mal clima organizacional. Una postal en la que es fácil caer y difícil de remediar. “Tener mal medida la carga de trabajo de la gente genera frustración. Hay personas que se queman y ese es un síntoma de desajuste. Además, los incendios desarman equipos de trabajo”, analiza Bercovich. También es frecuente que, en una urgencia, una persona tome un tema del cual no pueda desligarse y que atenta contra su productividad porque le quita tiempo para sus objetivos.

En este punto, es clave saber que las empresas funcionan de arriba hacia abajo. “Si existe una conducción armónica, la convivencia también lo es. Si hay fricción abajo es porque existen también arriba”, analiza Drescher. Para Boussy, caer en la descoordinación entre las áreas es síntoma de criterios de selección y de promoción dentro de la organización “bastante esquizofrénicos”.

¿Cómo se resuelve? Con integración y liderazgo. “Sin ello, los equipos no se conformarán, sencillamente, porque los presionan por cosas opuestas porque, de esa tensión, surge la eficiencia”, explica Boussy, quien recomienda las actividades lúdicas. Es ese ámbito, logran darse cuenta de que son todos iguales y que todos trabajan en pos del mismo norte.

7. Los empleados no tienen claridad sobre sus responsabilidades o las de sus pares.
“Lo que, en algún momento, fue una más o menos clara asignación de responsabilidades, deriva, fruto de la dinámica misma de la organización, en actividades que la gente hace o no, según su propia apreciación de lo que la empresa espera que haga”, sintetiza Bercovich. El consultor compara la situación con la jugada de vóley en la que la pelota cae en el centro y todos los jugadores quedan inmóviles. También, expone un caso práctico: hace un tiempo, un cliente estableció, por indicación de Marketing, un buzón de sugerencias en cada local para que los consumidores pudieran registrar sus opiniones. Ahora bien, nadie previó qué hacer con ese feedback y cada local elaboró sus propios criterios. Algunos respondían por su cuenta. Otros enviaban las opiniones, semanalmente, a las oficinas centrales. Unos terceros esperaban a que el buzón se llenara. “La falta de una política clara dio lugar a inconsistencias en las soluciones ofrecidas a los clientes, con el impacto negativo en la imagen institucional”, recuerda.


Todos ganan con un sabático cada 8 años

Trabajo, descanso y formación

Una investigación sostiene que intercalar períodos sin trabajar extiende la vida laboral

Por Jorge Mosqueira

Para Diario La Nación

Parece que hubiera, en la vida de la mayoría de las personas, tres etapas ineludibles: estudiar, trabajar y jubilarse, transitables en este riguroso orden. Sin embargo, un grupo de investigación sobre Sociología del Envejecimiento de la Universitat Jaume I de Castellón propone una alternativa. Se trata de la posibilidad retirarse temporalmente en el momento de la vida que se crea más adecuado y no al final, percibiendo remuneración durante todo ese período. Alfredo Alfageme, profesor de la Universitat, demuestra que podría optarse, por ejemplo, por tres años de retiro cada ocho años de trabajo, lo que “vendría a equivaler a una persona que trabaja cuarenta años y cobra la jubilación durante quince años”. Esta relación no afectaría la administración de los fondos, en tanto se prolongue, claro está, la edad jubilatoria. Sería, en otras palabras, distribuir los años de jubilado en tramos intermedios. Alguien podría tomarse un año sabático o más, sin verse enfrentado a la necesidad apremiante de carecer de un ingreso regular.

Las ventajas de un sistema de este tipo son muchas. Por empezar, se permite a la persona elegir su propio esquema de vida, de acuerdo con sus necesidades. En el caso de las mujeres, hoy coincide el trabajo fuera de casa con el tiempo de mayor fertilidad, por lo que sería muy conveniente disponer de un período más prolongado que el que hoy se otorga por ley para engendrar y criar a sus hijos. Aquellos que necesiten estudiar o culminar una carrera, se encontrarían en mejores condiciones. Esto beneficiaría a los segmentos menos favorecidos, en el caso de no haber podido acceder a los sistemas de educación formal por dificultades económicas. Por otro lado, implica desechar la idea de que el envejecimiento es sinónimo de discapacidad y, la rotación temporaria facilitaría la incorporación de nuevos empleados al mercado de trabajo, lo que contribuiría a reducir el desempleo.

Finalmente, están aquellos casos en los que es necesario contar con un tiempo para pensar y tentar otras opciones vocacionales que no pueden abordarse cumpliendo un horario de ocho o diez horas diarias. Algunos planes de retiro, como el desarrollado por Union Carbide

Eveready en la Argentina hace treinta años, dio muchas sorpresas. Consistía en ofrecer a los empleados que estaban a cinco años de su jubilación el pago de una capacitación en el tema que cada uno eligiera libremente. Aparecieron ingenieros que optaron por talleres de artes plásticas, operarios con necesidad de desarrollarse mediante la fotografía artística, abogados que se volcaban a la carpintería, entre otros. Todas estas vocaciones habían quedado sumergidas durante muchos años bajo las demandas laborales y responsabilidades que se les imponía a través de la relación de dependencia.

La mayor dificultad para llevar a cabo la propuesta de la Universitat Jaume I de Castellón es cultural. Va a ser muy difícil sacarse de la cabeza que hay que trabajar de manera continuada durante cuarenta años y disfrutar de la propia vida o la deseada en los tramos finales, cuando cualquier proyecto empieza a tener un plazo acotado por motivos biológicos. Ya podrían escucharse las quejas por las complicaciones de administrar un sistema como el que se propone, habrá gritos en el cielo por la posibilidad de soportar incesantes rotaciones y reemplazos, en fin, todo aquello que alborote el suave, aunque inexistente, fluir de los procesos de la empresa.

La capacitación interna es el camino al éxito

Capacitacion

Por Maria Paula Vink

Para Diario La Nación

Una de las tendencias más fuertes en el campo de Recursos Humanos es incorporar programas de capacitación interna. Lo que antes quedaba reservado únicamente a grandes empresas se ha ido filtrando hasta llegar a las pymes.

Resulta fundamental destacar que capacitar a los empleados es la mejor forma de optimizar su desempeño y ayudar al crecimiento personal. Los programas de capacitación apuntan no sólo a contribuir al crecimiento profesional del recurso humano, sino también a satisfacer las necesidades de los proyectos y objetivos de la empresa.

No podemos dejar de considerar la problemática real del mercado de IT, en la que en muchos casos la capacitación resulta ser la única solución a la imposibilidad de encontrar los recursos humanos necesarios para llevar adelante los proyectos.

Los programas deben estar siempre alineados con los objetivos de la empresa; de esta manera se logra una integración con el grupo de trabajo, con los objetivos profesionales y el crecimiento personal y organizacional.

Se debe realizar un análisis previo de las necesidades. Esto resulta fundamental para aprovechar al máximo los recursos disponibles y poder hacer foco sobre los temas que más se necesitan reforzar.

Los tipos de capacitación se definen por medio de encuestas realizadas a los empleados a fin de conocer las necesidades de los sectores.

Un plan de capacitación efectivo permitirá mantener una baja rotación de los empleados y superar la brecha entre las necesidades de los proyectos y la escasez de recursos humanos especializados.

Las nuevas formas de capacitación superan a los tradicionales métodos presenciales o la utilización de los clásicos manuales; son nuevos formatos más prácticos, útiles y económicos. La tendencia es llevar la capacitación al formato de e-learning con sitios web completos desarrollados con video, que permiten llegar a un mayor número de personas y por una fracción del costo.

Es necesario entender que una empresa con una estrategia a futuro y proyecciones de crecimiento debería tener en cuenta que la capacitación se ha convertido en un pilar fundamental en el desarrollo de carrera de sus empleados y el consecuente reflejo en los resultados organizacionales.

En el mediano plazo, aquellas organizaciones que hayan dejado en un segundo plano la capacitación de sus empleados verán comprometido el éxito en sus negocios.

El desafío para los próximos años será resolver ciertas falencias, como la falta de seguimiento y soporte al personal que participa en las capacitaciones corporativas y, sobre todo, resolver la falta de mecanismos para poder evaluar los resultados luego de terminado el proceso formativo.

Brillan los ejecutivos de RR.HH.

Recursos Humanos

Además de sumar nuevas funciones, son recursos clave a la hora de negociar con los gremios. Y cada vez son más demandados.

Por Mariana Pernas
Para I-ECO de Clarín
Con su foco laboral más vinculado al negocio de las empresas, al desarrollo del personal e incluso a las negociaciones salariales, los ejecutivos de Recursos Humanos están desempeñando roles de mayor relevancia en las organizaciones. En ciertos casos, la importancia de estos perfiles llega a reflejarse en sus compensaciones.
“A nivel salarial, los perfiles de Recursos Humanos que más crecieron son los vinculados a las Relaciones Laborales, que están siendo demandados en el mercado debido a una cuestión coyuntural. Hoy, estos profesionales son responsables de liderar las negociaciones con los sindicatos ajustes de entre un 25% y un 30%, que tienen un alto impacto sobre los costos de las empresas”, señala Guillermo Heredia, socio del portal especializado Tendencia Salarial.
El especialista aclara que el rol de estos ejecutivos no se agota allí. “No sólo tienen que negociar durante las paritarias, sino también temas vinculados a la gestión, donde los sindicatos y los convenios colectivos también tienen incumbencia”, especifica.

Compensación anual total de los ejecutivos de RR.HH.

Mayor demanda
Las discusiones salariales, en los últimos años, vienen subiendo de tono en forma paralela a la inflación. Es por eso que Heredia resalta que “la demanda de esta especialidad cobró mayor impulso en los últimos tres años. La problemática de las negociaciones laborales es muy fuerte en la agenda del director de Recursos Humanos y de los ejecutivos de la empresa”.
“En general –compara Heredia– los profesionales especializados en Relaciones Laborales suelen tener mayor gravitación y cobran sueldos superiores en las empresas industriales, mientras que los perfiles orientados a las funciones de Desarrollo de Recursos Humanos suelen tener mayor peso en las compañías de servicios”.
La diferente valoración de ambos perfiles del área de Recursos Humanos se refleja en el porcentaje de ajuste salarial que se otorgó a cada uno en 2010. Por ejemplo –consigna el informe de Tendencia Salarial–, mientras el gerente de Relaciones Laborales de una empresa industrial a lo largo de este año recibió, en promedio, un incremento salarial del 20,41%, un gerente de Desarrollo de Recursos Humanos de una compañía de servicios obtuvo un ajuste del 19,32%. Ambos ejecutivos, sin embargo, recibieron una suba por encima del promedio que se otorgó al sector de RR.HH.
Según datos de Tendencia Salarial, a octubre de este año el área de Recursos Humanos recibió el ajuste salarial más bajo –del 16,58– en comparación con el que se aplicó al resto de los sectores de las empresas, como Producción (que obtuvo un incremento del 17, 89%), Sistemas (17,50%), Ventas y Marketing (17,43%), Logística y Abastecimiento (16,77%) y Administración y Finanzas (16,74%).

A pedido
En cuanto a la demanda laboral de los profesionales de Recursos Humanos, Julio César Bresso, director de RR.HH. de la aseguradora Mapfre, señala algunos de los factores que tienen en cuenta las compañías al momento de reclutar personal. “En general –dijo el ejecutivo– se busca gente que  tenga  una mirada  centrada en el negocio desde la perspectiva de las relaciones, la comunicación y los resultados”.
Y agregó otras características: “Más allá del área específica en la que ingresen, estas personas deben tener un alto grado de  apertura en la mirada. Esto es: el selector de personal, por ejemplo, debe poder  entender y empatizar en las situaciones, y tener la mirada de un capacitador o de un especialista en compensaciones. También debe interesarse por el resultado del negocio y tener conocimiento de la industria en la que está inserto”, sentencia Bresso.

Condiciones y características
El mercado, que en la actualidad demanda esta clase de recursos, tiene en cuenta otras condiciones a la hora de contratar.
Consultado por iEco, Gerardo Bollini, gerente de Recursos Humanos de Grupo Zucamor, enumera algunas de ellas. “El momento que estamos viviendo en el país, donde los gremios tienen un peso importante en el presente y futuro de las organizaciones, tanto por el nivel de conflictividad como por el impacto en los costos laborales, sin duda, hace que uno de los perfiles más requerido sea el experto en relaciones sindicales, expertos negociadores y gestores de conflictos”, opinó el entendido.
Tales condiciones son recompensadas. El directivo de Zucamor observa que, a la hora de remunerar a los perfiles con responsabilidad del área de RR.HH., se valora “la capacidad de gestión de las relaciones sindicales (negociación y resolución de conflictos), sin dejar de tener un ojo puesto en el resultado operativo”. A su juicio, se demandan ejecutivos de RR.HH. “que lideren un cambio vertiginoso sin conflicto y dentro del cual los costos se puedan controlar”.

¿Está haciendo buen uso de su reputación?

Las empresas crecen más rápidamente cuando sus empleados tienen una mejor opinión de su compañía que la de los clientes, dice Rosa Chun, profesora de la escuela de negocios IMD.

Por Rosa Chun *
Para I-ECO de Clarín

Reputación e imagen personal

¿Busca incrementar sus ventas, expandir su negocio? No pierda el tiempo pensando en cómo sus clientes ven su empresa. En cambio, haga todo lo posible por garantizar que la opinión de los empleados acerca de la reputación corporativa sea positiva. Y no sólo positiva, sino que sea mejor que la opinión que tienen los clientes sobre su reputación corporativa. Las investigaciones sugieren que las ventas tienden a aumentar cuando las opiniones de los empleados sobre la empresa son superiores a la de los clientes y que disminuyen cuando las opiniones de los empleados están por debajo de las de los clientes.

La reputación es importante

Una buena reputación externa es una fuente de ventajas competitivas. Más empresas de buena reputación pueden cobrar precios más elevados, atraer a inversionistas y empleados, mejorar las actitudes del cliente, disminuir el riesgo percibido por un cliente y crear una mayor credibilidad. Sin embargo, la reputación es muy frágil y puede fortalecerse, pero también, dañarse con suma facilidad. Samsung ha demostrado cómo la unidad y la pasión colectiva puede superar a Sony, una marca japonesa de calidad superior. Samsung es ahora el líder en la industria en términos de fortaleza de marca y resultados financieros. En el otro lado de la balanza, el daño repentino a la reputación puede afectar negativamente el desempeño como ocurrió cuando Arthur Andersen se desplomó después de los argumentos acerca de su participación en el escándalo de Enron. Estas eran consideradas como empresas de buena reputación en las clasificaciones de diversos medios de comunicación.

Todo tiene que ver con la brecha

Entonces, el factor clave, cuando se trata de reputación sostenible, no es sólo su reputación ya sea externa o interna, sino la naturaleza y la magnitud de la brecha entre las dos. La reputación interna de una empresa se basa en cómo los empleados perciben y se sienten con respecto a la compañía. Esto es importante porque estas percepciones, a su vez, afectan el comportamiento de las partes externas interesadas. Las entrevistas de campo que realizamos con 4,700 clientes y empleados a partir de 63 unidades de negocio muestran que cuando la reputación interna de una empresa percibida por los empleados cae por debajo de las de los clientes, sus ventas disminuirán. Las empresas con una buena reputación interna son proporcionalmente más propensas a ofrecer un buen servicio, mientras que las que presentan poca reputación interna tienen personal menos entusiasta y bajos niveles de servicio. Aunado a esto, los clientes tienen expectativas más altas de las empresas con una reputación positiva, comparadas con otras compañías.

La brecha surge cuando los clientes entran en contacto con los empleados cuya visión (interna) de la reputación de la empresa, es significativamente diferente a la visión (externa) del cliente. Una brecha de reputación positiva se produce cuando los empleados tienen una opinión mucho más positiva y una brecha de reputación negativa ocurre cuando la opinión es significativamente menos positiva del cliente. Los resultados pueden tener un efecto significativo en el balance final: Las empresas con una clara brecha de reputación positiva promedian un crecimiento en las ventas, año tras año, de más de 16 puntos porcentuales, superiores a aquellas empresas con una clara brecha negativa. En otras palabras, las empresas crecen más rápidamente cuando sus empleados tienen una mejor opinión de su compañía que la de los clientes.

Las implicaciones en los negocios

La brecha de reputación tiene dos implicaciones importantes para una empresa de servicios. En primer lugar, la brecha de reputación positiva (visión elevada de los empleados) tiene una influencia significativa en las ventas futuras. Esto significa que centrarse exclusivamente en proyectos destinados a aumentar la reputación entre los consumidores, como los directores de mercadotecnia lo llegan a hacer, puede tener una visión limitada.

En segundo lugar, es momento de cuestionar la creencia popular que hace hincapié en la alineación de los consumidores y empleados respecto a la percepción de una marca. Es evidente que hay ventajas en asegurarse que la comprensión de los clientes sobre las cuestiones prácticas (tales como ofertas de productos y políticas nuevas) y los servicios que ofrece la compañía– cuadren con el conocimiento de los empleados. Sin embargo, alinear los puntos de vista de los clientes y empleados sobre la compañía no es la estrategia óptima para asegurar el crecimiento. Es mejor mantener las percepciones de los empleados siempre por encima de las de los clientes.

Después de haber pasado por la crisis financiera y la recesión a escala global, las empresas están tratando de mejorar su reputación. La reconstrucción de la confianza en la mente del público es un lema popular que escuchamos hoy en día. Mi consejo es reconsiderar. Hacerse esta pregunta: ¿Cuánta confianza tienen los empleados en su marca corporativa? Si usted no está totalmente seguro de la confianza que sus empleados tienen en el corporativo, no empiece una campaña para mejorar la confianza del público. La mayor amenaza a su reputación no es la de sus competidores sino la falta de orgullo y auto imagen deteriorada. Reconstruir la confianza de los empleados durante una crisis se puede lograr a través de una comunicación abierta, visión clara y un sentido de empatía.

(*) Rosa Chun es profesora de Reputación, ética y comercialización corporativa en el IMD. Imparte clases en el programa de Planeación de desempeño ganador.

Radiografía de los emprendedores de la Generación Y

Cada vez más, los jóvenes prefieren crear la propia empresa a trabajar en una gran corporación. Es el caso de la camada de emprendedores de entre 20 y 30 años, que fundara su compañía para cumplir un sueño, más allá de crear valor y trabajo para otros. Las nuevas tecnologías y las redes de contactos les allanan el camino para llegar a los mercados en forma rápida y a bajo costo. Sin embargo, la falta de experiencia y de acceso al financiamiento son su principal obstáculo.

Por María Gabriela Ensinck

Para Revista Apertura

Emprendedores Y

El servicio es gratuito para los usuarios y está dirigido especialmente a los jóvenes de la Generación Y (nacidos entre 1984 y 1990) quienes -en lugar de ser seleccionados- eligen las empresas donde quieren trabajar. El usuario sólo debe registrarse y armar un perfil laboral, que a su vez le permitirá acceder a ofertas de empleo adecuadas a su experiencia y expectativas.

Las compañías pueden subir su perfil “patrocinado” para responder los comentario y “linkear” a su Web institucional y sus propuestas laborales. Realref.com “no compite sino que complementa a los portales de búsqueda laboral, ya que se pueden hacer enlaces desde nuestro sitio”, dice Mariela. “Al tener información sobre las empresas y las personas que buscan empleo, podemos elaborar informes y armar campañas de e-marketing segmentado”, destaca.

Por otra parte, dado que los propios usuarios suben los contenidos, el sitio permite acceder a información de empresas más pequeñas y poco conocidas, pero que son consideradas como muy buenas para trabajar. Si bien la mayoría de los visitantes del sitio son menores de 30 años, también los hay mayores, sobre todo en áreas de Tecnología e Informática, donde la oferta laboral supera la demanda y los candidatos seleccionan muy bien la empresa donde van a prestar sus servicios.

Como Mariela, cada vez más jóvenes Y deciden emprender por su cuenta en lugar de ser empleados. Según datos del programa Desarrollo Emprendedor del Gobierno porteño, la franja mayoritaria de quienes emprenden en la Ciudad tiene entre 26 y 35 años (ver cuadro). En tanto, un relevamiento de TNS Gallup y la Universidad de Palermo, destaca que el 62% de los encuestados prefieren crear su propia empresa, frente a un 27% que optan por trabajar en relación de dependencia (11% NS/NC). El informe sobre “la futura fuerza laboral” se realizó en base a una encuesta nacional entre 909 jóvenes de 20 a 24 años y se publicó a fines de 2009.

Pablo Medina, profesor de Emprendedorismo y Desarrollo Profesional de la Universidad de Palermo destaca algunas características de los emprendedores Y: “Manejan con naturalidad las nuevas tecnologías, están acostumbrados a recibir múltiple información y a relacionarse tanto en forma real como virtual, les gusta trabajar por objetivos y no por horario, quieren la inmediatez y no están dispuestos a esperar varios años para obtener reconocimiento”. Por esto, muchos de ellos no se adaptan a los esquemas jerárquicos y burocráticos que tienen muchas grandes compañías. Como contrapartida, valoran mucho el cuidado del medioambiente y la responsabilidad social, e imprimen a sus proyectos esta conciencia.

Empezar de la nada
Nicolás Luszczak se dedica al diseño y era un adolescente en 2001, cuando sus padres, comerciantes, perdieron todo porque hipotecaron su casa para ampliar el negocio y los tomó por sorpresa el “corralito”. Pese a este antecedente, Nicolás no duda al afirmar que “antes que un trabajo seguro sentado en una oficina, prefiero tener mi propia empresa”. Esa posibilidad le llegó en 2008, cuando, luego de trabajar varios años en un estudio de diseño, ahorró lo suficiente como para comprar un par de máquinas y empezar a hacer trabajos de tarjetería y folletería con su hermano. Así creó su propia marca, Ineishadesign, para producir artículos promocionales, remeras, lapiceras, calcos, cartelería, folletería, marquesinas y bolsas ecológicas, entre otros objetos. “Básicamente yo diseño y mi hermano se ocupa de la parte operativa”, cuenta.

“Me gusta lo que hago, me divierte. Y lo más importante es que manejo mis tiempos y tengo libertad para llevar a cabo mis proyectos. Por ejemplo, ahora estoy escribiendo una novela”, cuenta, desde su estudio-taller en Villa Ballester, el emprendedor.

“Algunas cosas las hacemos nosotros y otras las enviamos a un taller. Necesitamos comprar nuevas máquinas pero es complicado. Yo no accedo al crédito porque no tengo una propiedad para hipotecar”, define. No obstante, Nicolás pudo acceder a algunos programas de capacitación para emprendedores a través de la competencia NAVES, que impulsa el IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral; y del programa Desafío Joven patrocinado por Shell y la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), en la que resultó finalista. “Me asignaron un consejero, un empresario con mucha experiencia que me asesoró y aprendí muchas cosas. Otro tanto lo leí en manuales y libros de emprendedores. Me sirvió mucho y me dio mucho impulso para seguir adelante. El año que viene vamos a lanzar una línea de ropa masculina”, adelanta.

Como Nicolás, unos 1.400 emprendedores armaron su plan de negocios gracias al programa Desafío Joven en los 10 años que lleva el programa en el país. Un 22% de ellos puso su empresa en marcha. Todos los años se organiza una exposición (la próxima se hará el 1 y 2 de diciembre en el Centro Cultural Borges de la ciudad de Buenos Aires), en la que se premia a 10 nuevos emprendedores, quienes reciben consejería especializada durante un año.

Del garage al mercado global
A los 16 años, Joel Chornik, empezó junto a su mejor amigo de entonces a diseñar sitios web para familiares y conocidos. A través de las recomendaciones y el boca a boca, pronto multiplicaron la cantidad de clientes y empezaron a cobrar por sus servicios. “En ese momento, no teníamos muchas expectativas en cuanto al éxito comercial. Sólo pensábamos en generar una entrada de dinero para sentirnos independientes, pero el negocio fue creciendo y nos fuimos profesionalizando”, cuenta Joel. “Con el tiempo, nos dimos cuenta que el diseño no era lo que nos interesaba pero vislumbramos la posibilidad de revender el servicio de web-hosting (alojamiento de sitios web). Por eso, a los 18 años comenzamos a comprar servicios de hosting en el exterior para brindar este servicio a clientes locales. Así creamos Elserver y, luego de un par de años, logramos montar un servidor propio en el país. En 2008, mi ex socio decidió retirarse y se sumó a la empresa Ariel Perelman quien hoy es el director comercial.

El hecho de haber empezado tan precozmente su carrera emprendedora le deja a Joel varios pros y algunos contras en su balance. “La poca experiencia que teníamos nos permitió hacer, deshacer y probar. A medida que íbamos acertando y ganando, reinvertíamos en la empresa. Es un lujo que podíamos darnos ya que al ser muy jóvenes no teníamos obligaciones familiares”, destaca. Entre las desventajas, Joel admite que comenzó varias carreras pero no las terminó, ya que la empresa le ocupaba mucho tiempo.

“Uno de los puntos más difíciles para todo emprendedor, confiesa, es el manejo del personal. Yo me di cuenta de que había formado una empresa cuando tuve que despedir a una persona”. Hoy, su compañía tiene 30 empleados, factura unos $ 8,5 millones y brinda servicios a grandes y pequeñas compañías en 54 países. Como una forma de ayudar a los jóvenes que recién se inician, Joel integra, junto a otros emprendedores del sector de Tecnología la organización Palermo Valley, que lleva a cabo encuentros y actividades de capacitación en las que se comparten los contactos, las experiencias, y las ganas de seguir llevando adelante proyectos.

Decálogo para fracasar como emprendedor
1)  Sentirse fracasado.
2) Tener una mirada pesimista del mundo y de sí mismo.
3) No creer en las propias capacidades.
4) Evitar tomar decisiones y depender de otros para hacerlo.
5) Ser fatalistas.
6) Ser perfeccionistas.
7) Tener dificultades para mantener una posición firme frente a un grupo.
8)  Tener dificultades para poner límites a las personas.
9) No asumir el liderazgo.
10) Ser impulsivos.

Claves para mejorar la convivencia en las empresas y comprometer a los jóvenes

El acompañamiento y contención de los jóvenes por parte de los empleados senior contribuye a la mejora del clima laboral.

Por Ana Broitman
Para I-ECO de Clarín

Jóvenes en la empresa

La problemática de la convivencia de personas de distintas generaciones en los ámbitos laborales ocupa actualmente buena parte del tiempo de los directores de Recursos Humanos. Y no se trata únicamente de las estrategias para seducir, integrar y retener a los jóvenes que integran la llamada generación Y, sino de generar vínculos que permitan trabajar en un ámbito de contención, respeto mutuo y aprovechamiento de la experiencia de los mayores.

En este marco, los programas de mentoring se afianzan en el mundo corporativo como una forma de institucionalizar el acompañamiento y contención de los empleados más jóvenes por parte de los senior.

Para compartir sus prácticas en esta área, iEco reunió a Guadalupe del Canto, gerente de RR. HH. de CH2M Hill; María Rosa Flaherty, gerente de Gestión de Directivos y Talento del Banco Santander Río; Pablo Maison, vicepresidente de RR. HH. Cono Sur de Unilever; y Marcela Pastirik, directora de Desarrollo y Apreciación de Talentos de Grupo ASSA. También participaron del encuentro Diego Ghidini y Silvia Rodil, directores de la consultora Ghidini Rodil.

­Diego Ghidini: un mentor puede contribuir al desarrollo y formación de las personas más jóvenes. Creo que un rol fundamental de los ejecutivos senior es acompañar a los empleados más junior para que alcancen los objetivos que la organización espera. No obstante, no vemos muchos programas de este tipo en el mercado.

­María Rosa Flaherty (Banco Santander Río): Nosotros nos preguntamos cómo acompañar el crecimiento de nuestros empleados y generar un ambiente agradable de trabajo. Los programas de coaching y mentoring que desarrollamos buscan lograr una mejor inserción del empleado en la compañía. Cuidamos mucho este aspecto porque hay que trabajar para cumplir con las expectativas que generamos. Un programa de mentoring mal llevado también puede frustrar a un joven. Tenemos dos programas: uno “senior”, para personas que están en una posición de predirectivos, y otro que se orienta a toda la red comercial: a la segunda línea que está por debajo de un gerente de sucursal.

A cada tutelado le asignamos dos mentores, que aportan visiones y caminos para resolver problemas, que no necesariamente coinciden.

El programa de mentoring nos sirve para detectar talentos y es una oportunidad para que los jóvenes se expresen.

­Marcela Pastirik (Grupo ASSA): En nuestra compañía, cada empleado tiene un coach y un mentor. El coach es una persona que lo acompaña en el corto plazo, mirando el día a día de su trabajo, aconsejándolo en el momento.

El mentor, en cambio, es quien lo asesora en el desarrollo de su carrera y trabaja a mediano y largo plazo. Para llevar a cabo estos programas entrenamos a los coaches y mentores porque no todos vienen con una capacidad innata.

Tenemos personas certificadas en coaching ontológico para que puedan dar y recibir feedback. Este año realizamos algunos cambios profundos: Recursos Humanos se llama ahora Desarrollo y Apreciación de Talento, porque queremos hacer hincapié en el desarrollo de las personas.

­¿El mentor es elegido por el empleado o se lo asigna la empresa?
­Marcela Pastirik: Les damos a las personas la posibilidad de que elijan su mentor, pero hay un límite: no pueden elegir todos al mismo.

Si un mentor ya tiene muchos mentoreados, nos ocupamos de proponer otras opciones.

­Pablo Maison (Unilever): Nosotros tenemos cuatro programas que surgen de necesidades puntuales. Uno de ellos está relacionado con la generación Y: todo el nivel gerencial con un empleado a cargo menor de 30 años se capacitó en el conocimiento de los valores de esta generación, las nuevas formas de comunicación, los desafíos permanentes que surgen en el trabajo, las conversaciones difíciles que hay que tener. En la empresa conviven varias generaciones y vimos que era necesario acortar la brecha y acercarlas. Por esto, también implementamos el coaching reverso: los más jóvenes les enseñan a los mayores sobre los usos de la tecnología. También hacemos coaching para mujeres de alto potencial, que cuando van llegando a puestos senior se encuentran con limitaciones de tiempo y responsabilidades que entran en conflicto con su familia, lo que genera una crisis en sus carreras: tenemos un coach para cada mujer en un puesto clave.

Por último, formamos como coaches a los integrantes de RR.

HH., para que a su vez puedan formar a otros. Tenemos que ayudar a los líderes a transitar de una situación a otra dando feedback constructivo, ayudando a promover habilidades y entrenando en competencias.

­Guadalupe del Canto (CH2M Hill): En nuestra compañía, mentoring y coaching están muy relacionados con los programas de desarrollo. A nivel global, tenemos un programa para los ejecutivos de alto potencial y todos cuentan con un mentor interno y un coach externo. En la Argentina replicamos esta idea y organizamos un programa de desarrollo para jóvenes líderes por el cual cada uno de los participantes tiene un mentor. Pero nos dimos cuenta de que la cultura de la empresa no estaba del todo preparada: la postulación era voluntaria y no nos llegaron muchas propuestas. Entonces seleccionamos un grupo de ejecutivos y los capacitamos con técnicas de coaching ontológico. Hoy cada uno en la compañía puede elegir su mentor, pero Recursos Humanos participa de ese proceso de selección y controla que el encuentro entre ambas partes se produzca.

Para una persona nueva en la compañía o para alguien joven, es difícil ir personalmente a tocarle la puerta a un mentor en la alta gerencia. Entonces acompañamos el proceso para que se cumplan los objetivos del programa. Además, estamos participando por segunda vez en el capítulo de Voces Vitales, una ONG fundada por Hillary Clinton que busca potenciar el liderazgo de las mujeres en el mundo y que establece un mentoring de mujeres a mujeres. Como somos una empresa de construcción, tenemos un programa para apoyar a las estudiantes de Ingeniería.

­Diego Ghidini: Me gustaría saber cómo viven los ejecutivos senior la elección como mentor.

­María Rosa Flaherty: Todos nuestros gerentes son mentores y lo hacen por elección propia, porque quieren vivir la experiencia. Cuando concluyó nuestro primer programa de mentoring y nos reunimos los miembros del Comité de Dirección para escuchar los resultados de las experiencias y los testimonios, Enrique Cristofani, el número uno del banco, vino a preguntarme por qué él no había participado y quiso anotarse para el próximo. Nosotros agradecemos la generosidad de quienes se prestan a ser mentores, porque son personas que al mismo tiempo que llevan los negocios, entienden que parte de su responsabilidad consiste en acompañar a las personas.

­Marcela Pastirik: Hay un proceso de descubrimiento de lo que significa ser mentor. En nuestra empresa a todos les toca tarde o temprano ser mentores y muchos descubren que les encanta. Se generó dentro de la compañía un sentido de responsabilidad. Quienes ejercemos el mentoring sabemos que los mentoreados plantean situaciones que necesitan respuestas difíciles en algunos casos. También hay que plantear la existencia de límites, es decir, tener conversaciones que pueden ser incómodas.

­¿Hay una edad o experiencia determinadas para ser mentor?
­Marcela Pastirik: Exigimos que el coach o el mentor esté dos posiciones arriba de la que ocupa el mentoreado. Eso de alguna manera marca una diferencia de edad y tiempo en la empresa que permite contar con experiencia como para cumplir bien la función.

­María Rosa Flaherty: No hay una regla que obligue a elegir un coach de determinada edad pero existe una diferencia entre uno y otro.

Los jóvenes que están creciendo y desarrollando su carrera, por lo general, tienen mentores con posiciones fuertes y bien establecidas.

­Guadalupe del Canto: La variable que define no es la edad sino la posición que ocupa el mentor. Buscamos que el mentor tenga más edad y cuente con más experiencia.

­¿No se genera así una relación de tipo paternalista?
­Pablo Maison: La generación Y traslada al trabajo situaciones que también se dan en sus casas: tardan más en independizarse que antes … De alguna manera, la figura paterna se transfiere al jefe.

La cuestión es plantearse cómo ser mentor y no un amigote. Un jefe tiene que ser capaz de acompañar y corregir al mismo tiempo. Si la relación que se establece termina siendo afectiva, puede ser difícil plantear temas dolorosos. Hay que trabajar para que no se confunda el rol. El líder puede ser un coach para acompañar en lo bueno y lo malo, pero no deja de ser un jefe.

­María Rosa Flaherty: Para nosotros, el jefe es el jefe y no puede pasar a ser un mentor. Es incompatible compartir ambas funciones.

De hecho, está muy bien que una persona consulte a su mentor para contrastar o escuchar una versión alternativa a la de su jefe.

­Pablo Maison: Nosotros también separamos los roles.

­Marcela Pastirik: Nosotros tenemos muy pocos casos en donde coinciden ambos roles. Los ingresantes pueden tener a su jefe como mentor durante el primer año pero luego pueden elegir.

­Guadalupe del Canto: En nuestro caso es un requisito obligatorio que no haya relación directa jerárquica entre mentor y mentoreado.

­Silvia Rodil: Es fundamental que se concrete el rol del gerente como coach porque las personas están dejando su trabajo, principalmente, porque no tienen buenos jefes.

Es difícil retener a una persona cuando se va porque tuvo una mala experiencia con su jefe.

­¿Y los jóvenes responden bien a estas iniciativas?
­Marcela Pastirik: Se sabe que la generación Y no es fiel a empresas o marcas; tienden a valorar más a las personas. Nosotros vemos que existe un compromiso con el mentor. Cuando encuentran contención y se sienten escuchados, valoran estas experiencias.

­Pablo Maison: En el momento de irrupción de esta generación hubo que hacer un esfuerzo muy importante para entenderla. Pasada esta primera etapa, tratamos de dejar de quejarnos sobre cómo se comportan y empezar a trabajar con ellos.

Hay que ver cómo cada compañía pone la energía para desarrollar estos talentos.

­Maria Rosa Flaherty: Nosotros implementamos una herramienta que se llama “Mi perfil” donde cada persona puede expresar ideas y gustos. Ahí podemos encontrar demandas y brindar respuestas.