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Pecados capitales del Management

Error de gestión

Los desajustes más frecuentes en las empresas y cómo resolverlos. La operación. El día a día. Objetivos que se renuevan. Surgen nuevas áreas, canales, la necesidad de cambiar estrategias, ajustar otras. El dinamismo mismo en el que está inmersa toda organización hace que, inevitablemente, se generen desajustes.

Por Carla Quiroga
Para Revista Apertura

La operación. El día a día. Objetivos que se renuevan. Surgen nuevas áreas, canales, la necesidad de cambiar estrategias, ajustar otras. El dinamismo mismo en el que está inmersa toda organización hace que, inevitablemente, se generen desajustes. También, es frecuente que, por momentos, se pierda el norte, se desvíe el foco y hasta se confundan los roles de los integrantes de la empresa. “Es como la ropa que se desacomoda de un lado o del otro cuando la persona crece, engorda o adelgaza. Lo clave es que el manager sepa que eso ocurrirá en algún momento y prevea, con cierta frecuencia, ocuparse”, comenta el consultor Diego Bercovich. A continuación, siete pecados capitales en los que toda compañía cae en algún momento. Conozca cuáles son, cómo identificarlos y cómo solucionarlos.

1. La empresa crece en ventas  pero no en rentabilidad.
Qué empresa no tropezó, en algún momento, con esta piedra y con el dilema de vender sin conceder? La tentación de ganar volumen a costa de la ganancia, perdiendo productividad, es una amenaza permanente con la que convive la mayoría de los empresarios. Un problema que se potencia, aún más, en contextos inflacionarios como los actuales. “Se confunde la medida del éxito: ¿queremos market share o ganar dinero? Hay empresas que creen que están mejor con un cliente grande con el que pierden dinero que sin él”, se sincera Leonardo Piccioli, gerente General de Officenet-Staples, quien reconoce haber padecido esta disfunción. En un momento, en el afán de crecer, los vendedores daban descuentos, perdiendo dinero en el camino. “El cambio demoró años y requirió mucho esfuerzo de toda la empresa, entendiendo qué agrega valor al cliente y cambiando símbolos y sistemas”, explica. Afirma que, en general, esto pasa sin que el CEO lo sepa. Es que, muchas veces, el responsable supremo busca maximizar la rentabilidad pero la compañía, por distintos motivos, mantiene sistemas que continúan empujando el crecimiento a cualquier costo. Piccioli expone como ejemplo los esquemas de incentivos de vendedores. “¿A quién se felicita? ¿A X, que trajo a tal cliente grande, o a Y, que logró uno más pequeño pero rentable?”, se pregunta. Aclara que, en estos casos, el desafío del CEO es que la empresa sea consistente con lo que dice buscar. Para resolver este dilema, es clave generar sistemas que premien lo que se persigue. “Esto es, premiar rentabilidad a los vendedores o la fórmula de una tienda de lujo, con foco en el servicio”, explica el ejecutivo.

“La propuesta de conceder para lograr volumen implica la propia prescindencia de la fuerza de ventas. Si la idea es vender en base a precio y a cesiones de beneficios, pues ¿para qué son necesarios los vendedores?”, analiza el consultor Roly Boussy, director del Grupo Boussy, especializado en desarrollo profesional.

Los emprendedores convencidos de que su idea es genial son los más permeables de caer en esta trampa. Salen a la cancha con toda su pasión y, con el afán de empezar a facturar, incorporan clientes sin analizar si valen la pena o no. “Uno se da cuenta de que no todos son buenos y que, incluso, muchos no dejan ganancia. Entonces, empieza el proceso doloroso de renegociar y dar de baja a estos clientes, que, aun sabiendo que no son buenos, cuesta muchísimo dejarlos”, explica Francisco Mackinlay, fundador de Congelarg, empresa especializada en la logística y transporte de mercaderías refrigeradas y congeladas. Mackinlay vivió esta situación con un cliente, una embotelladora de Coca-Cola. “Él sólo controlaba los índices publicados por el Indec, que no reflejaban la inflación real y que nada tenían que ver con los precios mayoristas facturados por YPF, los reales. Cuando arrancamos la operación con ellos, pagábamos el gasoil casi un 15 por ciento más barato que el precio en surtidor y, cuando rescindimos el contrato, casi un 15 más caro. El cliente nunca nos reconoció ese gap. Antes de que nos fundieran, decidimos rescindir el contrato”, recuerda.

Otro emprendedor que sufrió en carne propia este dilema fue Horacio Moavro, creador de Kip Machine, una compañía especializada en la fabricación de máquinas de musculación para gimnasios. Para él, fue clave tener un seguimiento pormenorizado, tanto de sus costos fijos como de los variables. “En el vértigo del crecimiento, uno busca incrementar la escala para disminuir los costos fijos pero, a veces, se genera el efecto adverso. Cuando el negocio estaba en pleno crecimiento, a un ritmo anual de entre 20 y 30 por ciento, reinvertimos para abrir nuevos mercados en el exterior. Pero, por la crisis internacional, nos reacomodamos. Bajamos de 1400 a 700 la producción anual de máquinas y la rentabilidad cayó entre 20 y 30 por ciento, por el aumento de costos internos”, explica el entrepreneur. Desde otra mirada,  Bercovich expone una práctica habitual. Por ejemplo, cuando se contrata a alguien para una tarea puntual pero la persona sigue trabajando porque siempre hay pendientes o algo por mejorar. “Pensemos en nuestras casas: si tuviéramos más gente que la necesaria para hacer las labores de limpieza, siempre habría una biblioteca donde limpiar los libros por libro o un vajillero con cubiertos para blanquear…”, compara y aconseja que, para no caer en el aumento de los costos internos sin generar productividad, se debe realizar el ejercicio de repasar qué hace cada empleado. “Cuántas tareas son innecesarias, cuántos listados e informes que nadie lee, cuántos circuitos redundantes, cuántas tareas repetidas”, enumera.

2. Las horas del día se “pasan” apagando incendios y no bastan para hacer todo lo necesario.
No todos los empleados caen en este pecado. Suele sucederle a las personas más capaces y dispuestas, que absorben trabajo mientras otros se escabullen. “Es un síntoma de management débil, que no se detiene a analizar qué se está haciendo y a distribuir equitativamente en el equipo”, sintetiza Bercovich. “Esto pasa porque no están bien delineados los procesos internos o las responsabilidades individuales. Están todos en todo y nadie en nada”, agrega Claudio Drescher, director de la cadena de indumentaria femenina Jazmín Chebar. También puede ser un síntoma de incapacidad del líder para delegar. “Denota falta de foco y la existencia de empleados que no agregan valor”, analiza Piccioli. Para evitarlo, el ejecutivo le exige a su equipo una “not-to-do list”, en la que escriban qué harían si tuvieran el suficiente tiempo para que salga bien. Funciona porque la gente tiene miedo de que la idea se olvide y, así, se revisa periódicamente para ver dónde poner foco, agrega el CEO de Officenet-Staples.

“El tiempo vuela pero lo bueno es que cada uno de nosotros es el piloto”, desdramatiza este punto Boussy, para quien es clave identificar las pequeñas fugas de breves lapsos de tiempo, que pueden sumar horas al final del día. Por eso, cree que es más un problema de eficiencia personal que de demandas externas. “Cuando uno ve lo que hace en función del valor que aporta, deben sobrar las horas del día. Por eso, las empresas que trabajan en la eficiencia apagan la luz a las 6 de la tarde”, analiza. Desde la práctica, Alejandro Miquelarena, fundador de Patagonia Candles, dueña de las marcas The Candle Shop y Organic Spa, reconoce que cada objetivo trae incendios. En su caso, está desembarcando con su producto en Jumbo Chile. “Tenemos un plan ordenado pero las urgencias son inevitables”, dice el entrepreneur, quien, este año, tendrá un crecimiento de 100 por ciento de su facturación, proyectada en $ 10 millones.

3. La organización funciona inercialmente: no responde a los objetivos establecidos, sin razones aparentes que lo justifiquen.
La inercia es la tendencia natural de las organizaciones. Sin embargo, representa una amenaza en contextos dinámicos, en los que las variables del negocio cambian permanentemente. “Y, como consecuencia, la empresa pierde relevancia y capacidad de respuesta para las nuevas exigencias y expectativas, tanto del mercado como de la competencia”, comenta Boussy. Drescher coincide en que toda persona que trabaja cae, inevitablemente, en la inercia. Pero aclara que es responsabilidad del líder generar en el equipo la necesidad de cambiar y  crear. Es decir, evitar que caiga en un funcionamiento inercial. En la práctica, Miquelarena baja a tierra una situación inercial: el no control del stock. “Como la prioridad es entregar y cumplir, se desvirtúa y afecta porque se aumenta la deuda, uno se desfinancia y la liquidez pasa a estar en el stock, lo que es un perjuicio”, explica.

Por otra parte, que la organización no responda a los objetivos es un problema que suele generarse por falta de información. Bercovich reconoce como un error frecuente que el gerente General no transmita la big picture, provocando que la organización siga el camino al que se dirigía, inercialmente, sin enterarse de los nuevos proyectos o, tal vez, conociéndolos a medias  por “Radio Pasillo”. “Lo cual es peor porque, siempre, es información tergiversada”, subraya.

Para Boussy, la solución a este dilema es la innovación. “Dejó de ser una opción para convertirse en el camino de la supervivencia. Ya es parte medular, no accesoria. El departamento, en sí mismo, quedó en el pasado. Hoy, cualquier integrante de una organización debe poder generar una idea”, profundiza.

4. Los empleados más valiosos renuncian y no se sabe por qué.
En general, las personas más talentosas son las que tienen menores barreras para emigrar de una organización. “Es decir, son empleados que eligen quedarse y es responsabilidad del gerente saber por qué lo hacen, para poder motivarlos y, en lo posible, retenerlos”, comenta Bercovich. “Se van porque sus necesidades básicas no se ven satisfechas y la mayoría de las veces no tiene que ver con el salario”, aclara Boussy y realiza un paralelismo con la pareja. “Se pretenden matrimonios para toda la vida pero sin trabajar todos los días para sostenerlos. Eso era posible en la época de mis abuelos. Pero ya no. La fidelidad fue resignificada y debe validarse cada día”, explica.

La emigración de los talentos encuadra una realidad en la que las urgencias diarias impiden el diálogo, en general, y, en especial, sobre el desarrollo de carrera. Desde dónde se encuentra la persona y cuáles son sus perspectivas hasta qué desearía que mejorase. “La motivación está ligada al deseo y, si no se conoce ese deseo íntimo y personal, no se podrá trabajar para satisfacerlo”, explica Boussy. Recuerda su experiencia cuando trabajó para una de las entonces Big Six. El consultor imaginó encontrarse con apasionados representantes de la compañía, comprometidos y con la camiseta puesta. Sin embargo, fue grande su decepción cuando identificó que, en realidad, eran “verdaderos terroristas” (sic), que lo único que deseaban era catapultarse desde el prestigio de la compañía hacia una mejor opción. “La gran mayoría de ellos trabajaba pensando en la huida, declamando a los cuatro vientos las debilidades de la organización”, recuerda.

Este problema no sería complicado para una empresa coherente y comprometida con su gente. La visión tiene valor cuando se la ve reflejada en la conducta de las personas. Y la coherencia y la comunicación son temas, primero, culturales, cotidianos, y, luego, herramentales. No hay dudas: si uno no es feliz en una compañía, emigra a otra.

5.El equipo no comprende hacia dónde se dirige la empresa y los planes quedan a mitad de camino.
Es habitual pensar que modificando los elementos formales de la organización, como los organigramas, sus procesos y las descripciones de puesto, alcanza para que una compañía cambie. Y no se tienen en cuenta su propia inercia y la cultura establecida. “Por eso, quedan a mitad de camino. Si siempre se hicieron las cosas de una  manera, ¿ para qué cambiar?”, se pregunta Bercovich, quien considera que la clave es “gestionar esos cambios”. Esto implica tener en cuenta muchos otros factores: cómo está repartido el poder; quiénes son los líderes de opinión; quiénes tienen una autoridad ganada por la experiencia, lo que no está necesariamente reflejado en el organigrama; cómo se hace participar a la gente del proceso de cambio; o cómo se están comunicando las nuevas realidades del negocio, entre otras variables. “El personal debe entender los planes y sus tiempos. Hay que involucrarlo”, sintetiza Drescher, de Jazmín Chebar, quien realiza un seguimiento semanal de los objetivos para no caer en este pecado. Divide el año en 48 semanas y, cada miércoles, de 11 a 13 horas, se asiste a una reunión de coordinación pautada, en la que cada área tiene un tema a resolver de la temporada actual, de la próxima y de la siguiente. Además, para evitar malos entendidos, el cronograma con los pendientes es una especie de gigantografía, expuesta en una de las paredes de las oficinas de la empresa.

Para Piccioli, que el equipo no entienda el rumbo de la compañía es una señal de la falta de comunicación franca. “Parte del equipo está en desacuerdo con las ideas pero no lo blanquea”, dice y reconoce que es muy difícil generar ámbitos de participación honestos y sin consecuencias por opinar.

Otra conducta habitual es que los líderes no compartan su estrategia por temor a que se filtre a la competencia. “Es como un DT que no comparte su juego con el equipo por miedo a que algún jugador cambie de club”, grafica Boussy.

6. Hay demasiadas fricciones y poca coordinación entre las áreas.
ste pecado expone la ausencia de líderes competentes, falta de integración, de trabajo en equipo  y  es síntoma de un mal clima organizacional. Una postal en la que es fácil caer y difícil de remediar. “Tener mal medida la carga de trabajo de la gente genera frustración. Hay personas que se queman y ese es un síntoma de desajuste. Además, los incendios desarman equipos de trabajo”, analiza Bercovich. También es frecuente que, en una urgencia, una persona tome un tema del cual no pueda desligarse y que atenta contra su productividad porque le quita tiempo para sus objetivos.

En este punto, es clave saber que las empresas funcionan de arriba hacia abajo. “Si existe una conducción armónica, la convivencia también lo es. Si hay fricción abajo es porque existen también arriba”, analiza Drescher. Para Boussy, caer en la descoordinación entre las áreas es síntoma de criterios de selección y de promoción dentro de la organización “bastante esquizofrénicos”.

¿Cómo se resuelve? Con integración y liderazgo. “Sin ello, los equipos no se conformarán, sencillamente, porque los presionan por cosas opuestas porque, de esa tensión, surge la eficiencia”, explica Boussy, quien recomienda las actividades lúdicas. Es ese ámbito, logran darse cuenta de que son todos iguales y que todos trabajan en pos del mismo norte.

7. Los empleados no tienen claridad sobre sus responsabilidades o las de sus pares.
“Lo que, en algún momento, fue una más o menos clara asignación de responsabilidades, deriva, fruto de la dinámica misma de la organización, en actividades que la gente hace o no, según su propia apreciación de lo que la empresa espera que haga”, sintetiza Bercovich. El consultor compara la situación con la jugada de vóley en la que la pelota cae en el centro y todos los jugadores quedan inmóviles. También, expone un caso práctico: hace un tiempo, un cliente estableció, por indicación de Marketing, un buzón de sugerencias en cada local para que los consumidores pudieran registrar sus opiniones. Ahora bien, nadie previó qué hacer con ese feedback y cada local elaboró sus propios criterios. Algunos respondían por su cuenta. Otros enviaban las opiniones, semanalmente, a las oficinas centrales. Unos terceros esperaban a que el buzón se llenara. “La falta de una política clara dio lugar a inconsistencias en las soluciones ofrecidas a los clientes, con el impacto negativo en la imagen institucional”, recuerda.


La gestión en multilatinas

Gestión en las Multilatinas

Un relevamiento entre veinticinco empresas de la región concluye que la fuente principal de reclutamiento de las multilatinas es local. Sus estrategias de Recursos Humanos están rezagadas.

Por Danilo Miño
Gerente General de Towers Watson Argentina

Formalmente se define a las multilatinas como empresas multinacionales con sede en algún país latinoamericano, que gestionan su producción o prestan servicios en varios países y que desarrollan actividades en por lo menos dos continentes o regiones más amplias.

Dada la relevancia de este tipo de organizaciones en nuestras economías, Towers Watson investigó cómo gestionan su capital humano 25 empresas de este tipo de Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay. Estas son algunas de las conclusiones a las que arribó el estudio.
La mayor parte de las organizaciones encuestadas opinan que son competitivas, en términos de compensación total, en relación con el mercado de multinacionales. Aunque reconocen alguna dificultad para desarrollar una filosofía global de compensaciones.
Se autoevalúan muy positivamente en el área de liderazgo de sus niveles ejecutivos.
Existe una muy cuidadosa planificación de la fuerza laboral en el mediano y largo plazo, que redunda en la modificación de los procesos de reclutamiento para adaptarlos a las necesidades futuras.

 

 

Planificación de RR.HH.
Cuando realizan un análisis formal de la mano de obra, las empresas se concentran más en las características locales del mercado laboral que en analizar los mercados extranjeros.
Las multilatinas buscan el talento principalmente dentro de la oferta laboral local, incluso cuando se trata de la contratación de personal técnico, especializado y/o profesional.
En lugar de buscar talento especializado dentro del mismo ramo o en la competencia, las multilatinas parecen desarrollar y adaptar gran parte de su capital humano a las necesidades de la empresa, recurriendo a la capacitación interna durante el horario laboral.
Alrededor de la mitad de las empresas entrevistadas efectuaron cambios en sus procesos de Recursos Humanos, especialmente en los procesos de reclutamiento y selección. El objetivo de estas modificaciones es adaptarse a las necesidades de personal que creen que enfrentarán en los siguientes 2 a 5 años.
La totalidad de las empresas que participaron del estudio declararon que su fuente principal de reclutamiento es el talento local.
Las razones por las cuales los gerentes afirman que los candidatos aceptan un puesto en las multilatinas se concentran en unos pocos factores, mientras que en el caso de las multinacionales estadounidenses estas razones son más diversas. El salario base, el prestigio del empleador y las oportunidades de desarrollo profesional constituyen tres de las razones principales por las cuales los candidatos aceptan un puesto en una empresa en Latinoamérica.

Atracción y retención
Al considerar los universitarios graduados recientemente y los empleados en general, la proporción de entrevistados que dice tener problemas de atracción es menor en las multilatinas que en las multinacionales estadounidenses.
Ninguna de las empresas entrevistadas considera la atracción y retención de altos ejecutivos como un problema. Las tres razones principales por las que un empleado abandona la organización son el salario base, las oportunidades de desarrollo profesional y las posibilidades de ascenso.
Considerando todas las categorías de empleados, las multilatinas enfrentan mayores dificultades de retención que las multinacionales estadounidenses.
Existe cierta discrepancia entre la percepción de los empleadores y la de los empleados en relación con el salario base como principal razón para abandonar la organización. Las oportunidades de desarrollo profesional parecen ser más importantes como razón para aceptar y abandonar un puesto que en otros mercados emergentes.
Las multilatinas tienen muchos menos problemas de atracción y retención de talento que las multinacionales de la región Asia-Pacífico. El hecho de que Latinoamérica sea una gran fuente de talento cada vez más calificado hace que sus problemas de atracción y retención se asemejen más a los de sus pares europeas y estadounidenses que a los de mercados emergentes.
Las multilatinas todavía no compiten por talento a nivel global, dado que utilizan la ventaja competitiva de conocer y usar primero el talento local no explotado.

Estrategias del Blue Ocean

El posicionamiento en mercados no competitivos a través de la creación de valor

Estrategias de Blue Ocean

Estrategias de Blue Ocean

Océano Rojo vs Océano Azul:

Desde el comienzo de la era industrial, las empresas se han sumergido en una competición feroz. La lucha por la ventaja competitiva, la guerra por la cuota de mercado, o la contienda por la diferenciación han sido un denominador común en los planes estratégicos de las compañías.

El Océano Rojo es la descripción de la alta competencia, un espacio donde lo que se consigue es a costa de los demás, ya sea rebajando los precios o mejorando la calidad.

Es el sector de las ideas usadas y de los  productos o espacios conocidos, definidos y aceptados. A medida que se llena de competidores, la ganancia baja y la lucha se torna más ardua. Las reglas competitivas del juego se comprenden bien. Las empresas intentan superar a sus rivales para apoderarse de una mayor porción de la demanda existente. A medida que el espacio se torna más y más congestionado, las oportunidades de utilidad y crecimiento se reducen. Esta estrategia corporativa está fuertemente influenciada por sus raíces en la estrategia militar. El propio lenguaje de la estrategia está imbuido de referencias militares: ofensiva, penetrar mercados, primera línea.

El viaje al Océano Azul parte desde el Océano Rojo y debe realizarse con imaginación. Allí no se lucha para mantenerse sino que se disfruta y se crece con rapidez. Quienes nadan en estos Océanos obtienen provechosas ganancias y convierten a la competencia en irrelevante porque no compiten en el mismo terreno o nivel.

Los océanos azules identifican a todos los sectores que no existen hoy, es el espacio desconocido de mercado, no contaminado por la competencia. Allí, la demanda se crea y no se disputa.

Como crear océanos azules:

El descubrimiento de un Océano Azul puede consistir en combinar atributos de valor de diferentes productos, como así también incorporar nuevos atributos antes no explotados, de tal manera se pueda generar una fórmula diferente que no tenga que ver con las ofertas actuales convirtiendo a la competencia en irrelevante.

Existen dos caminos fundamentales para crear océanos azules:

  • Descubrir directamente un nuevo sector o segmento de mercado hasta entonces inexistente. Para este caso podemos citar como ejemplo a E-bay, que creó un mercado totalmente virgen: el de las subastas “online”.
  • Ampliar los límites de un “océano rojo” –un sector ya existente- para crear un producto o servicio absolutamente novedoso. Ej.: Le Cirque du Soleil. Dentro del anticuado, archiexplotado, y aparentemente saturado sector del circo, esta empresa canadiense logra crear un fenómeno global, que se ha transformado en historia de éxito. Le Cirque du Soleil buscó expandir su mercado a personas adultas que usualmente visitan el teatro y actividades similares al modificar el entorno y la temática de las presentaciones. Siempre se mantuvo énfasis en dar entretenimiento para toda la familia, no enfocado solo en niños. Los animales fueron eliminados, aportaban poco valor y representaban mucho costo. Los trapecistas los mejores del mundo. Representan un costo fijo relativamente bajo y aportan un gran valor al consumidor.

La unidad de análisis más apropiada para explicar la creación de océanos azules es el movimiento estratégico, el conjunto de acciones y decisiones ejecutivas involucradas en presentar una importante oferta de negocios que creen nuevos mercados. Si bien a la tecnología se la relaciona muchas veces con este concepto innovador, no resulta ser un rasgo que defina la estrategia a la cual nos referimos. Esto incluso en sectores intensivos en tecnología.

Creación de Nuevos Mercados

Mientras que las empresas que navegan por océanos rojos compiten en mercados existentes, las que lo hacen en océanos azules, los crean directamente. Mientras que las primeras se desviven por batir a la competencia, las segundas logran que no les afecte. Las perdedoras, explotan una demanda existente; las ganadoras crean una nueva demanda.

Una empresa que luche por sobrevivir en un océano rojo se enfrenta al permanente dilema estratégico entre diferenciarse o luchar por mantener los bajos costos; la que logra dar con un océano azul consigue alinear a toda la empresa en la consecución de la suma “diferenciación + bajos costos” aumentando la percepción de valor del cliente.

Una empresa no compite únicamente con el resto de empresas de su mismo sector. Lo hace también con compañías que satisfacen una demanda similar.

Es importante la observación de sectores que no sean exclusivamente el nuestro; la amplitud de miras y el aparcar la obsesión por el entorno competitivo resultan claves en este concepto de estrategia Blue Ocean.

El mapa estratégico de un sector permite definir qué factores influyen sobre el valor, y permite preguntarse e investigar qué cambios se deberían hacer en algunas variables, eliminarlas o reducirlas, aumentarlas o crear otras, para conseguir así ofrecer una propuesta de valor que sea más representativa para el cliente.

La dirección estratégica en la economía del conocimiento: Nuevas orientaciones.

La Teoría de los Recursos y Capacidades:

Nueva Economía del Conocimiento

Nueva Economía del Conocimiento

Como corriente más pujante en la actualidad dentro del campo de la Dirección Estratégica, se centra en la noción de la empresa como una combinación de recursos heterogéneos y con movilidad imperfecta. Dicho planteamiento presenta marcadas diferencias con el predominante en la etapa anterior:

• Frente al paradigma “estructura del mercado-conducta de la empresa-resultados” propio de la Organización

Industrial, la Teoría de los Recursos y Capacidades plantea la lógica “recursos de la empresa-posición en el mercado-resultados”.

• En lugar del enfoque tradicional del análisis competitivo centrado en los productos y mercados, el punto de vista de esta teoría es el de considerar la empresa como un conjunto de recursos que configuran sus ventajas competitivas. Por tanto, se pasa de la cartera de negocios a la cartera de recursos, capacidades y competencias utilizados en distintos negocios.

En este marco, una de las líneas de investigación que ha despertado en los últimos años mayor interés es la visión de la empresa basada en el conocimiento, como queda demostrado por los trabajos, cada vez más numerosos, dedicados a este tema.

Esta perspectiva se fundamenta en una concepción de la empresa como depósito de conocimiento, capaz de generarlo y aplicarlo (Grant, 1996; Conner y Prahalad, 1996). Se considera una extensión de la Teoría de los Recursos y Capacidades, en la que el conocimiento es valorado como el recurso más valioso que puede poseer la empresa (Zack,1999). Polanyi (1966) realiza una clasificación del conocimiento en dos grandes categorías, a saber:

  • Conocimiento codificado o explícito, es decir, aquel que se puede transmitir mediante mecanismos formales.
  • Conocimiento tácito, esto es, aquel que se caracteriza por depender de las personas y, por tanto, muy complejo de transmitir.

Grant ve la empresa como una institución de aplicación del conocimiento, en la que la producción requiere la integración del conocimiento de cada persona con el de las otras. Para este autor, el conocimiento se encuentra disperso por toda la organización, es crecientemente específico y con un elevado componente tácito, lo que dificulta su traslado hacia otros niveles de la empresa, reduciendo su movilidad.

La principal línea de investigación dentro de esta perspectiva consiste en la determinación de aquellos rasgos del conocimiento con importantes implicaciones para la dirección de la empresa, sugieren las siguientes características como claves para la creación de valor:

  • Transferibilidad, tanto entre empresas como dentro de éstas.
  • Capacidad de agregación.
  • Apropiabilidad, esto es la habilidad del propietario para recibir unos ingresos equivalentes al valor creado por el conocimiento.
  • Especialización en la creación del conocimiento y requisitos de conocimiento para poder producir.

Desde el punto de vista de esta perspectiva, la empresa existe porque el mercado es incapaz de integrar los conocimientos especializados de los individuos, debido a la inamovilidad del conocimiento tácito y al riesgo de expropiación del conocimiento explícito.

En definitiva, el recurso básico de la empresa está dejando de ser el capital para pasar a ser el conocimiento. La dirección se enfrenta al reto de crear y mantener una organización que sea capaz de generar nuevo conocimiento, buscando así que la empresa se convierta en una comunidad especializada en la creación y transmisión interna de éste.

Beebole: Herramientas de Gestión en Internet para Empresas

Beebole ha creado una plataforma de herramientas de gestión en Internet para empresas orientada hacia las PYMEs.Con ella buscan facilitar la colaboración y mejorar la productividad de las empresas, poniendo a su disposición una plataforma abierta y segura en la que se pueden integrar aplicaciones propias fácilmente con el uso de iframes.

Beebole

Beebole

Al ser una herramienta en línea, se puede tener acceso desde cualquier computadora , sin importar el sistema operativo, y también desde dispositivos móviles: tan solo se necesita una conexión a Internet.

Sí usaste  iGoogle o Netvibes te resultará muy familiar utilizar su interfaz, en el que para añadir funcionalidades tan solo hay que arrastrar y soltar los módulos deseados. De hecho, la facilidad de uso es una de las principales obsesiones de Beebole: el interfaz ha de ser fácil para que cualquier empleado pueda usar la aplicación rápidamente y sin necesidad de costosas y largas formaciones. Al probar la aplicación lo primero que me ha sorprendido ha sido la rapidez y fluidez del interfaz, que al parecer se debe a su desarrollo en Erlang. Para Yves Hiernaux, uno de los fundadores, “la rapidez es un elemento imprescindible para las aplicaciones en red”.

Se trata además de una herramienta altamente personalizable, tanto por los administradores como por los usuarios, en la que se añaden y retiran aplicaciones fácilmente en función de las necesidades e intereses de cada usuario, retirando toda la información innecesaria o irrelevante.

Beebole cuenta ya con una herramienta de contactos (la sincronización con diferentes servicios está en desarrollo), mapas y eventos. Sobre esta base, la primera aplicación desarrollada ha sido una herramienta para la gestión de hojas de registro integrada con Google Apps y que automatiza la creación de informes, a la que pronto esperan conectar un módulo de facturación.

Herramienata de gestion por Internet

Herramienata de gestion por Internet

Para añadir funcionalidades desde otras plataformas no hace falta tener conocimientos de programación: si cuentan con iframes se pueden integrar directamente. Un ejemplo de integración con iframes son los calendarios de Google: tan solo hay que copiar y pegar el código accesible en la página de configuración del calendario. También se pueden integrar fácilmente carpetas y documentos de Google Docs, con lo que se facilita la coordinación del trabajo en equipo.

Este método de integración hace que el lenguage originario de programación de la aplicación sea irrelevante y se pueda mantener independiente de su integración con Beebole. Además está integrada con Google Apps para empresas y cuentan con una aplicación gratuita Beebole en el Mercado de Aplicaciones para Empresas de Google (Marketplace). Beebole no limita las posibilidades de programación y creación de aplicaciones a integrar en su plataforma.

Otro de los ejes fundamentales de desarrollo de la plataforma es la seguridad. Todas las cuentas y transmisiones están encriptadas, los servidores cuentan con fuertes medidas de seguridad y protección, y se hace una copia de seguridad diaria de todas las cuentas.

El pago por la herramienta es mensual y por usuario activo.

vía: Loogic

Planificación Estratégica

Hoy aparece muchas veces referida en libros, revistas y diarios. Muchas otras en la palabras de amigos que buscan darte un consejo para manejar tu negocio. Pero; ¿Qué es la planificación estratégica?

Planificación Estratégica

Planificación Estratégica

Una estrategia es un enfoque global y un plan básicamente. Por eso, la planificación estratégica es la planificación global que permite la buena administración de un proceso.

Además, te saca de las actividades del día a día de tu organización o proyecto, y te proporciona un esquema de lo que estás haciendo y dónde vas a llegar.

La planificación estratégica te da claridad sobre lo que querés lograr y cómo lo vas a conseguir.

Lo importante es que la planificación estratégica te permite responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Quiénes somos?
  • ¿Qué capacidad tenemos y qué podemos hacer?
  • ¿Qué problemas estamos tratando?
  • ¿Qué influencia e impresión queremos causar en el mercado?
  • ¿Qué asuntos críticos tenemos que responder y solucionar?
  • ¿Dónde debemos situar nuestros recursos y cuáles son nuestras prioridades?

Una vez que te has contestado estas preguntas, es posible contestar a lo siguiente entonces:

  • ¿Cuál debería ser nuestro objetivo inmediato?
  • ¿Cómo tenemos que organizarnos para conseguir nuestro objetivo?
  • ¿Quién hace el qué y cuándo, en nuestros Planes de Acción?

Un plan estratégico no es rígido. Sin embargo, te da los parámetros en los que trabajar. Por eso, es importante:

  1. Basar el proceso de planificación estratégica en un entendimiento real del medio externo
  2. Utiliza el trabajo que has hecho ( de planificar) para aumentar tu entendimiento del mercado y tu propia capacidad, conociendo tus fuerzas y debilidades.