La salud en las empresas

Cuidar la salud de los empleados produce retornos a las empresas

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Oratoria: una habilidad básica en el mundo de los negocios

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La gestión en multilatinas

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Cuidar la salud de los empleados produce retornos a las empresas

La salud en las empresas

Cada vez más compañías encaran programas de bienestar, que incluyen deporte y comida sana

Por Marilina Esquivel
Para Diario La Nación

Por cada dólar invertido en el bienestar en el trabajo se pueden ahorrar entre US$ 2 y 15 en costos de salud, dependiendo de la iniciativa y la manera en que se mida el retorno. Así lo indica un reporte de investigadores de la Universidad de Harvard y datos del Wellness Council of America.

Este hecho no pasa inadvertido para las empresas, que cada vez proponen más actividades vinculadas a la salud y la prevención. En la Argentina, según la consultora Mercer, el 85% de las 25 empresas con los beneficios más innovadores tienen una iniciativa ligada al bienestar. La calidad de vida aumenta su importancia.

Para los investigadores de Harvard Leonard Berry, Ann Mirabito y William Baun, el bienestar en el trabajo se logra mediante programas diseñados para apoyar a empleados, y a veces a sus familias, a adoptar y mantener conductas que reducen riesgos de salud, mejoran la calidad de vida, aumentan la eficacia personal y benefician a la organización.

A diferencia de lo que ocurre en otros países, en la Argentina no siempre se suele medir el retorno en dinero sino que se evalúa la efectividad de los programas a través de encuestas de clima.

Sin embargo, el ahorro es sustancial. Según Berry y su equipo, entre 2002 y 2008, la fabricante de productos de higiene personal Johnson & Johnson logró un retorno de US$ 2,71 por cada dólar invertido en Estados Unidos en iniciativas de salud social, mental y física de los empleados. Estas propuestas le habrían permitido ahorrar 250 millones en costos de salud en diez años.

“Entre el 70% y 80% de las enfermedades están relacionadas a elecciones en el estilo de vida, como la comida, el ejercicio y el fumar. Esto se puede prevenir”, asegura Juliana Radavero, directora comercial de la consultora Guork, enfocada en mejorar ambientes de trabajo.

La salud es central en los programas de wellness (bienestar). “Hay que trabajar en la modificación de los hábitos de las personas sanas que pueden enfermar, como, por ejemplo, fumadores, sedentarios o que comen muchas grasas. Es algo muy difícil porque implica reconocer que se hace algo mal. En cuanto a los enfermos, en el exterior cada vez se hace más disease management [gestión de la enfermedad], que implica identificar una población que sufre un mal y darle herramientas para gerenciar su enfermedad”, explica Laura Roldán, consultora de salud y beneficios de Mercer.

Antes de encarar un programa de wellness es necesario conocer a quiénes va dirigido. Además de censar género y edad, se debe hacer un chequeo médico, investigar temas de herencia y de hábitos de vida de cada empleado. Relevar datos sobre nutrición, actividad física, estrés, tabaquismo, alcoholismo y satisfacción laboral es esencial.

Los programas suelen incluir varias iniciativas de capacitación, controles médicos periódicos y actividades deportivas y de relajación. “Hay mucho interés por mover a la gente para combatir el sedentarismo y mejorar el estado cardiopulmonar”, dice Gonzalo Mayorca, socio de la consultora Ezentya.

En cuanto a la nutrición, más empresas buscan alternativas sanas a la máquina expendedora de golosinas. “Las grandes organizaciones se están haciendo responsables de la salud alimenticia de su gente. Puede ser que lo hagan por una cuestión de imagen, pero se terminan dando cuenta de que contribuyen al bienestar general”, señala Christel Sasse, socia de Charinut, empresa proveedora de alimentos saludables a compañías.

Aguas Danone contrata a una nutricionista para asesorar al personal. “Más del 30% de la gente la consulta. No es costoso y se valora mucho”, dice Tomas Hartmann, director de recursos humanos de la firma. El programa Health Inside de Danone incluye chequeos médicos, acceso gratuito al gimnasio en algunas locaciones, jornada reducida y ferias de salud, entre otras actividades. Algunos beneficios incluyen a los proveedores.

En Philips, el programa Camino al Bienestar incluye talleres para verse bien. Las empleadas pueden asistir a cursos de cuidado de la piel y maquillaje, y participar de una jornada con claves “para estar lindas de la mañana a la noche”, según explica su directora de recursos humanos, Mercedes de Beláustegui.

Roldán advierte que algunas firmas disminuyen la población elegible para chequeos médicos voluntarios por los costos. Explica que no ven el beneficio porque no provocan acciones a partir de los resultados, que son las que pueden revertir tendencias negativas. La efectividad de los programas radica en la integración de diferentes iniciativas y en su continuidad. “Se debería ver la evolución de los empleados cada seis meses”, sugiere Radavero.

INTERÉS EMPRESARIO

  • AHORRO
    Por cada dólar invertido en programas de bienestar en el trabajo se pueden ahorrar cerca de US$ 15 en costos de salud.
  • CENSO
    Las empresas deben conocer a quiénes van encarados estos beneficios

Oratoria: una habilidad básica en el mundo de los negocios

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La comunicación y la persuasión son clave en los negocios. Qué se enseña y cómo en los cursos de oratoria para ejecutivos.

Por Andrés López

Para I-ECO de Diario Clarín

Una charla ante el equipo de trabajo. Una presentación de la empresa a extranjeros. Una reunión con el directorio para explicar los resultados. Convencer a un grupo de clientes para que compren un nuevo producto. O una negociación con proveedores. Todas estas tareas requieren algo en común: habilidades de oratoria aplicadas al mundo de los negocios.

“Cualquier organización es una red de conversaciones, por lo cual es clave y esencial saber comunicarse, escuchar al otro y persuadir a un auditorio”, dispara Mariano Bergman, subdirector de Educación Ejecutiva de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

Los cursos aplicados a la oratoria en el mundo corporativo surgieron a partir del 2005, cuando las compañías descubrieron las falencias de los gerentes en comunicarse efectivamente. “Los empresarios, gerentes, profesionales, jefes de sector, líderes de proyectos, vendedores, capacitadores y todas las personas que por su función deban exponer discursos en público son los participantes que más eficacia encuentran en estos cursos”, explica María Marcela Rizzo, a cargo de la UADE Executive Education “Fundamentalmente lo necesitan todos aquellos profesionales cuyo desempeño en empresas, instituciones y organizaciones requiere el frecuente contacto con público interno o externo mediante discursos, conferencias, exposiciones, presentaciones de trabajo”, amplía Marcelo Galagovsky, coordinador de Relaciones Corporativas y Programas Ejecutivos de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo (UP).

Jorge Osvaldo Fernández, profesor de Oratoria del Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios (IUEAN) detalla que “en un mundo donde la comunicación es vital, el manejo de las habilidades sociales aplicadas a los negocios se torna imprescindible porque permanentemente los ejecutivos se encuentran con situaciones tales como presentaciones orales, negociaciones, clientes y encuentros donde la persuasión oral y gestual es necesaria”.

Modalidades

Con diferentes metodologías, estos cursos le enseñan al profesional del mundo de negocios técnicas para vencer el miedo oratorio. Se trata de programas cortos, de entre 3 semanas y 3 meses de duración, con encuentros semanales. El programa de la Universidad Empresarial Siglo 21, por ejemplo, se articula en tres grandes bloques: el orador, el discurso y el auditorio. “En el primero se analizan aspectos relacionados con el mensaje transmitido, el lenguaje verbal y no verbal, la elocuencia y la retórica”, indica desde Córdoba Néstor Ferraresi, director general de la Escuela de Negocios y de posgrados. En el segundo tramo se estudian las variables que intervienen en un discurso, junto con diversos métodos persuasivos.

“Y finalmente se indaga sobre las variedades de auditorio e interlocutores y cómo adaptar los discursos al tipo de comunicación”, completa el académico. “Enseñamos a registrar la importancia de las conversaciones en la efectividad de nuestra vida laboral y a diseñar diálogos con uno mismo y con el entorno”, comenta, por su parte, Ignacio Bossi, profesor titular en la UCEMA.

“En definitiva, el objetivo es que los participantes logren persuadir a las audiencias e interlocutores mediante el uso correcto de los recursos oratorios”, puntualiza David Lawes, docente de la Universidad Abierta Interamericana (UAI). Los ejercicios prácticos son clave en el desarrollo de esta habilidad.

“Se incluyen hasta técnicas de relajación, manejo de la atención y la expresión y argumentación efectiva”, dice Rizzo, de la UADE. También el role play está a la orden del día: “Lo usamos con casos de los participantes, para que ellos coloquen en la actuación las conversaciones aprendidas”, ejemplifica Bossi. También se utilizan recursos visuales. “Como cierre, se hace una filmación a cada uno de los participantes y luego se proyecta para hacer una autoevaluación”, describe Bergman.


Grandes y pequeñas fallas de Etica en el Trabajo

Ética y trabajo

¿Usted cree ser una persona íntegra que todos los días trae al trabajo los más altos estándares de la ética? 

Por Susan M. Heathfield
Especialista en temas laborales

A pesar de los cientos de páginas que se han escrito sobre políticas y códigos de ética, sobre códigos de conducta y valores y sobre todas esas cuidadas definiciones sobre ambiente de trabajo y cultura de la empresa, todos los días ocurren faltas éticas en los lugares donde la gente trabaja.

Esas fallas resultan de conductas impropias de dirigentes (como aprovecharse de información interna para compra venta de acciones), engaños en la cuenta de gastos, acoso sexual y participación en conflictos de interés. Pero las faltas de ética no necesariamente tienen que llegar a ese nivel para teñir el entorno laboral que usted brinda a sus empleados. Fallas de ética pueden ocurrir a causa de temas simples como papel higiénico, copiadoras y listas para almuerzos.

En el caso de una empresa importante, Hewlett-Packard, el exitoso CEO, Mark Hurd, (hoy ex CEO de HP), apareció enredado en problemas de ética en el trabajo. Yo no cuento con conocimiento desde adentro, pero la declaración pública de la compañía indicó que Hurd se fue porque había violado los niveles de conducta que la compañía esperaba de él.

Cathie Lesjak, gerente financiera de HP, quien fue nombrada CEO interina hasta que la compañía encuentre reemplazo permanente para Hurd, pidió a los empleados “que mantuvieran el foco” y les explicó que “Mark no había revelado una estrecha relación personal que mantenía con una contratista, lo cual constituía un conflicto de intereses, que no había mostrado precisión con los informes de gastos y que había hecho mal uso de los activos de la compañía”.

Si bien la mayoría de nosotros no tiene tanto que perder como Hurd, y lamentablemente él no es el primer alto ejecutivo que muerde el polvo por conducta personal en los años recientes, fallas de ética ocurren todos los días en los lugares de trabajo. Usted puede violar el código de conducta – expreso o tácito, publicado o no publicado – en su organización sin un título de CEO y sin que sus acciones lleguen a nivel de conflicto de intereses y cuestionable contabilidad de gastos.

Las faltas de ética impulsan el desarrollo de políticas 

Con mucha frecuencia las políticas existen porque algunos empleados no son confiables. Por ejemplo, muchos en Relaciones Humanas discuten la eficacia de una política de licencia con goce de sueldo frente a políticas de licencias que dividen los días disponibles en licencias por motivos personales, licencias por enfermedad y días de vacaciones. La única razón por la cual existen estas políticas, que definen la relación entre empleador y empleados, es porque algunos empleados abusaron de los intentos del empleador de ofrecer días libres por legítimas razones de vida.

En consecuencia, los empleadores limitaron la discreción de la gerencia y las decisiones sobre situaciones de determinados empleados e instituyeron políticas para gobernarlos a todos. Se puede decir más o menos lo mismo para la mayoría de las políticas organizacionales. La incapacidad de algunos empleados para tomar decisiones éticas de acuerdo a principios, resulta en políticas que cubren a todos los empleados. Los códigos de conducta o de ética empresarial existen para guiar la conducta esperada de los empleados honorables, pero gran parte de sus orígenes se encuentra en las mismas razones que las políticas. algunos empleados se condujeron de formas inaceptables para el negocio.

En el lugar de trabajo actual, las posibles acusaciones de tratamiento injusto, discriminación, favoritismo y ambiente hostil reemplazan gran parte de la discreción gerencial. Los muchos sufren a causa de los pocos y a veces, sus mejores empleados quedan atrapados en la trampa del tratamiento igualitario. Como mínimo, las políticas de licencias, para usar sólo un ejemplo, requieren tiempo y energía: cientos de horas de rastreo y contabilidad.

La ética diaria

Pocos empleados tendrán las tentaciones que tuvo Hurd y otros altos ejecutivos en su práctica diaria de la ética. Pero todos tienen la oportunidad diaria de demostrar la fibra de que están hechos. Sus valores, su integridad, sus creencias y su carácter hablan con voz muy fuerte a través de la conducta que exhiben en su trabajo.

Las fallas en la práctica de la ética laboral vienen en todos los tamaños, grandes y pequeñas, de poco alcance y de gran alcance. Algunas afectan a determinados empleados. Otras afectan a grupos enteros de trabajo y en circunstancias especiales, como las de Hurd, compañías enteras y todos los stakeholders en la compañía sufren las consecuencias.

Algunas son invisibles. Nadie excepto usted sabrá alguna vez la decisión que tomó, pero cada falta de ética afecta su esencia como individuo, como empleado y como ser humano. Hasta la más pequeña disminuye la calidad del lugar en que trabajan todos los empleados.

Ejemplos de faltas de ética en el trabajo 

Cada vez que usted no actúa de acuerdo con los valores éticos del trabajo daña su autoimagen y lo que usted representa mucho más de lo que afecta a sus compañeros. Pero el efecto de su conducta sobre sus compañeros o colegas es real, tangible y también impredecible.

A continuación hay ejemplos de empleados que no practican principios fundamentales de la ética laboral. ¿La solución? Cambiar la conducta, claro. Tal vez usted nunca haya pensado en estas acciones como problemas de ética, pero lo son. Y todos afectan a sus compañeros de maneras negativas.

¿Señales de que usted sabe que sus acciones están por debajo del nivel? Usted inventa excusas, razones y esa vocecita de su conciencia que le habla dentro de su cabeza trata de convencer a su yo ético de que su acción está bien. ¿Tal vez una visión ligeramente diferente le ayude a ver el mundo con otros ojos?
Aquí hay 15 ejemplos de empleados que cometen faltas fundamentales de ética en el trabajo. A medida que las lea, podrá ir agregando sus propios ejemplos:

• Usted está usando el baño de la compañía y termina el rollo de papel higiénico, o se acaba la última toallita de papel. Sin pensar en las necesidades de la siguiente persona en usar el baño, usted vuelve a su puesto sin ocuparse del tema.
• Usted llama a su supervisor y da parte de enfermo porque el día es hermoso y decide ir a la playa, o de compras, o…
• Usted inicia un romance con un colega casado porque nadie en el trabajo se va a enterar, usted cree que está enamorado/a, usted cree que no habrá consecuencias, sus asuntos personales son asunto suyo, el romance no va a afectar a otros empleados o a todo el lugar, bla, bla, bla… Bien.
• Usted deja una taza sucia en la pileta de la cocina. Da una ojeada a su alrededor, nadie mira, y rápidamente deja la cocina sin lavar su taza.
• Su compañía auspicia eventos, actividades o almuerzos y usted se inscribe para asistir y luego no va. O al revés, no se inscribe y va de todos modos. Y todavía la hace peor cuando dice que usted hizo lo que había que hacer pero que alguien debe haber cometido un error.
• Usted dice a clientes potenciales que es vicepresidente a cargo de algo. Cuando ellos buscan al VP de la compañía en una exposición, usted dice a su jefe que los clientes deben haber cometido un error.
• Usted trabaja en un restaurante donde las propinas a los mozos se reparten en forma equitativa y usted retiene una parte de sus propinas del pozo común antes de la división.
• Usted lleva elementos de oficina para usar en su casa porque –justifica — a menudo hace trabajo de la oficina en su casa o trabajó horas extra esta semana, etc, etc.
• Pasa varias horas al día usando la computadora de su trabajo para hacer compras, mirar los resultados deportivos, pagar cuentas, hacer banca online y navegar en busca de noticias, como opiniones políticas o fotos de celebridades.
• Usted agota el papel en la impresora de todos y no reemplaza la carga dejando que sea el siguiente empleado que la use quien tenga que hacerlo.
• Usted acapara efectos de oficina en su escritorio para no le falte nunca mientras otros empleados no tienen lo que necesitan
• Usted escucha un chisme jugoso sobre otro empleado y lo repite ante otros colegas. Si el chisme es verdadero o falsoY no interesa.
• Usted dice a un cliente o a un cliente potencial que su producto va a hacer una determinada acción cuando usted no sabe si la hará y no chequeó con algún otro empleado que lo haya hecho.
• Usted deja que una pieza que usted sabe no cumple con los estándares de calidad abandone su estación de trabajo y espera que su supervisor o el inspector de calidad no lo advierta.
• Usted reclama crédito por el trabajo de otro empleado, o no hace pública la contribución de un colega cuando presenta los resultados, hace una presentación, entrega un informe o de alguna otra manera aparenta ser el único dueño del producto o los resultados de un trabajo
Esta lista aporta ejemplos de forma en donde los empleados no practican ética laboral. No es completa, pues diariamente uno tropieza con cientos de otros ejemplos.


El Management también es un Arte

Arte y Management

Los hombres de negocios tienen más en común con los artistas de lo que creen

 Por Jorge Mosqueira
 Para Diario La Nación

La revista The Economist, tal vez la más seria y prestigiosa en el mundo de los negocios, publica desde abril de 2009 una columna que simplemente llama “Schumpeter”, en homenaje al famoso profesor de Harvard desaparecido en 1950. En la edición de mediados del pasado mes de febrero, tuvo como título “The Art of Management”, donde se señalan los puntos en común entre los dirigentes empresariales y los artistas, a pesar de los prejuicios que los dividen. Los artistas consideran que los hombres de negocios son aquellos personajes cuya única preocupación es ganar dinero, teniendo como verdad absoluta que “lo que no puede contarse no cuenta”.

A la vez, los hombres de negocios consideran que los artistas son seres improductivos, despilfarradores, pero adornan las oficinas privadas con cuadros auténticos o reproducciones de sus obras. Sin embargo, entre unos y otros hay muchos puntos en común y bastante que aprender, aunque ambos grupos suelen lamentarse por no poseer algunas de las virtudes que reprochan a sus opuestos. Los artistas necesitan el dinero para seguir desarrollando su obra; los empresarios, creatividad para generar nuevos negocios. El artículo culmina afirmando que “los empresarios deberían considerar más seriamente el arte, del mismo modo que los artistas deberían ser más empresarios”.

Si avanzamos un poco más, podríamos encontrar raíces comunes, insoslayables a la hora de pensar con mayor profundidad sobre estas cuestiones. Todo pareciera indicar que los ingenieros, los contadores y otras profesiones similares son pragmáticos a ultranza, cuyo único credo son las cosas medibles. En muchos casos son convicciones cerradas, pero tienen sus problemas. No alcanzan para ejercer la totalidad de las funciones que requiere una organización, pero ante la necesidad de traducir en números lo que es imposible cuantificar, hay infinidad de tecnologías que fracasan tratando de adaptarse a los códigos que se manejan. Habrá quien proponga, alguna vez, la posibilidad de evaluar con exactitud cuántos gramos de su alma entrega cada empleado en la empresa y hasta podría ponerse de moda, proliferar en seminarios e inventarse la máquina que pesa el espíritu contributivo, para premiar en consecuencia.

En vez de desperdiciar esfuerzos, habría que cambiar el enfoque y aceptar de una buena vez que, en muchos casos, el management requiere una actitud puramente artística. La más importante misión de cualquier líder es lograr la armonía de las partes, combinándolas por su complementación o por su disrupción. Es exactamente la misma situación que un artista enfrenta, no sin dolor y angustia, frente a la tela, la hoja en blanco o el pentagrama.

El fluir de un proceso desde su concepción, pasando por la producción y la puesta en el mercado, exige que no sea inarmónico. La administración del trabajo de las personas requiere que haya equilibrio, diseñar el trazo justo para que los involucre formando un conjunto. No existen las recetas en este punto, sino inspiración y sensibilidad, generalmente ausentes en los manuales, y poco tiene que ver con El arte de la guerra, de Sun Tzu, tan difundido como lectura empresaria, o Los secretos del liderazgo de Atila, el Huno, otro desacierto.

El ejercicio del liderazgo es, definitivamente, un arte y como tal hay que aceptarlo e incorporarlo, a pesar de la incertidumbre que provoca y los prejuicios que acompañan.

De la Angustia a la Oportunidad

Retiro o nueva etapa

Cuando un profesional con trayectoria es despedido, debe iniciar un camino hacia la reconversión de su experiencia.

Por Gustavo Dos Santos 
Director Ejecutivo de Schein Transition Advisor

Hoy recibo en mi oficina a un profesional, con más de 20 años en una compañía, que se quedó sin empleo. El momento se leía en su rostro, su tristeza, su dolor, sus miedos.” Estas historias se repiten cada vez que iniciamos un proceso de orientación en el que tendemos la mano para guiar a ese ejecutivo con experiencia, que ingresa en un momento especial de su vida, un verdadero desierto emocional.

Ese profesional presenta una sensación de fragilidad, debilidad, inseguridad, desmotivación y bloqueo. Pasa por un sentimiento de abandono, de pérdida de lo bueno que produce la compañía de otras personas. Frente a este desamparo, no busca recibir ayuda ni protección de los demás. En otros casos, valora que los sucesos son insuperables.

El abandono, en este caso, implica una rendición.

ORIENTADOR DE CARRERA
En esos momentos, un orientador puede ofrecerle al desvinculado una relación de ayuda que lo haga sentir menos solo para mirar lo nuevo.

El establecimiento de la relación de ayuda, el hecho de encontrar un orientador de carrera que acompañe el proceso y presente otros horizontes, va a suponer la diferencia entre las vivencias del sufrimiento en soledad y la calidez que proviene de la esperanza de ser escuchado y comprendido por otro.

De ahí la importancia del rol del orientador de carrera, que ayudará a mirar lo que el involucrado, por la parálisis, siente que no puede ver.

Con ese propósito, es necesario ver la historia previa de la persona, ya que es esta experiencia lo que condiciona y marca el tipo de respuesta que dará en el transcurso de la crisis que vive.

IDENTIDAD E HISTORIA
Si consideramos las consecuencias de la empleabilidad, no es arriesgado plantear que estamos frente a un resquebrajamiento de la identidad y la pertenencia, por lo menos tal como las conocíamos.

Se trata, entonces, de trabajar para volver a pertenecer y sentirse útil en otro lugar. Este quiebre de la idea de trabajo para toda la vida impone una carga de sufrimiento psíquico que se ha vuelto característico de esta época y se profundiza en períodos de crisis.

Lo interesante, entonces, es estar preparado para volver a construir, si es posible, aquello que se ha derrumbado, reinventándose laboralmente para ingresar al mercado. Y con esa valija cargada con toda una historia profesional, el orientador, en un proceso de outplacement, podrá analizar las herramientas necesarias, teniendo en cuenta el nivel de satisfacción sobre el propio proyecto vital, la capacidad de asumir nuevos proyectos, las expectativas, el nivel de formación, la posibilidad de afrontar el cambio y el soporte familiar.

FINALES Y COMIENZOS
Se trata, entonces, de encontrar respuestas para tantas inquietudes.

“Le di tanto a la empresa y ahora esta es mi situación”.

“¿Me llamarán con la edad que tengo?” “No sé cómo empezar la búsqueda”. “Tener mis horarios libres es tener una agenda sin futuro”. “Ayer fue mi último día en la empresa. No sé cómo decírselo a mis amigos”.

Estas frases se acumulan, una a una, cuando nos encontramos por primera vez con quien deja la empresa, con quien comienza un viaje no elegido. Y suenan a diario en el oído de los orientadores.

Son frases que corresponden al fin de un viaje, de un viaje que hacía empleable a esa persona en una firma en particular, pero hay otros viajes que comenzar. En realidad, lo que ocurre es que se termina con un tramo de ese viaje.

Es importante, en esta instancia, no dar recetas como orientador ni consejos propios, sino dejar que sea la persona quien vaya encontrando sus propias respuestas, su propio camino en ese nuevo viaje.

En este camino de ayuda, quien recibe nuestro acompañamiento debe ser sincero consigo mismo sobre lo que tiene y lo que puede ofrecer al mercado y el orientador será quien ayude a descubrirlo.

Es un camino que se inicia identificando lo que sentimos, reflexionando sobre la información que nos aportan nuestros afectos, nuestro entorno, descubriendo los acontecimientos externos e internos que los han suscitado. A partir de ahí podremos trabajar sobre aquello que pensamos y sentimos, para decir qué acciones vamos a emprender.

Y para concluir, una frase del best-seller Lou Marinoff (autor de Más Platón y menos Prozac): “Acuérdese de preguntarse a usted mismo: ¿qué puedo aprender de esto? La respuesta quizás haga que la experiencia valga la pena”.

Pecados capitales del Management

Error de gestión

Los desajustes más frecuentes en las empresas y cómo resolverlos. La operación. El día a día. Objetivos que se renuevan. Surgen nuevas áreas, canales, la necesidad de cambiar estrategias, ajustar otras. El dinamismo mismo en el que está inmersa toda organización hace que, inevitablemente, se generen desajustes.

Por Carla Quiroga
Para Revista Apertura

La operación. El día a día. Objetivos que se renuevan. Surgen nuevas áreas, canales, la necesidad de cambiar estrategias, ajustar otras. El dinamismo mismo en el que está inmersa toda organización hace que, inevitablemente, se generen desajustes. También, es frecuente que, por momentos, se pierda el norte, se desvíe el foco y hasta se confundan los roles de los integrantes de la empresa. “Es como la ropa que se desacomoda de un lado o del otro cuando la persona crece, engorda o adelgaza. Lo clave es que el manager sepa que eso ocurrirá en algún momento y prevea, con cierta frecuencia, ocuparse”, comenta el consultor Diego Bercovich. A continuación, siete pecados capitales en los que toda compañía cae en algún momento. Conozca cuáles son, cómo identificarlos y cómo solucionarlos.

1. La empresa crece en ventas  pero no en rentabilidad.
Qué empresa no tropezó, en algún momento, con esta piedra y con el dilema de vender sin conceder? La tentación de ganar volumen a costa de la ganancia, perdiendo productividad, es una amenaza permanente con la que convive la mayoría de los empresarios. Un problema que se potencia, aún más, en contextos inflacionarios como los actuales. “Se confunde la medida del éxito: ¿queremos market share o ganar dinero? Hay empresas que creen que están mejor con un cliente grande con el que pierden dinero que sin él”, se sincera Leonardo Piccioli, gerente General de Officenet-Staples, quien reconoce haber padecido esta disfunción. En un momento, en el afán de crecer, los vendedores daban descuentos, perdiendo dinero en el camino. “El cambio demoró años y requirió mucho esfuerzo de toda la empresa, entendiendo qué agrega valor al cliente y cambiando símbolos y sistemas”, explica. Afirma que, en general, esto pasa sin que el CEO lo sepa. Es que, muchas veces, el responsable supremo busca maximizar la rentabilidad pero la compañía, por distintos motivos, mantiene sistemas que continúan empujando el crecimiento a cualquier costo. Piccioli expone como ejemplo los esquemas de incentivos de vendedores. “¿A quién se felicita? ¿A X, que trajo a tal cliente grande, o a Y, que logró uno más pequeño pero rentable?”, se pregunta. Aclara que, en estos casos, el desafío del CEO es que la empresa sea consistente con lo que dice buscar. Para resolver este dilema, es clave generar sistemas que premien lo que se persigue. “Esto es, premiar rentabilidad a los vendedores o la fórmula de una tienda de lujo, con foco en el servicio”, explica el ejecutivo.

“La propuesta de conceder para lograr volumen implica la propia prescindencia de la fuerza de ventas. Si la idea es vender en base a precio y a cesiones de beneficios, pues ¿para qué son necesarios los vendedores?”, analiza el consultor Roly Boussy, director del Grupo Boussy, especializado en desarrollo profesional.

Los emprendedores convencidos de que su idea es genial son los más permeables de caer en esta trampa. Salen a la cancha con toda su pasión y, con el afán de empezar a facturar, incorporan clientes sin analizar si valen la pena o no. “Uno se da cuenta de que no todos son buenos y que, incluso, muchos no dejan ganancia. Entonces, empieza el proceso doloroso de renegociar y dar de baja a estos clientes, que, aun sabiendo que no son buenos, cuesta muchísimo dejarlos”, explica Francisco Mackinlay, fundador de Congelarg, empresa especializada en la logística y transporte de mercaderías refrigeradas y congeladas. Mackinlay vivió esta situación con un cliente, una embotelladora de Coca-Cola. “Él sólo controlaba los índices publicados por el Indec, que no reflejaban la inflación real y que nada tenían que ver con los precios mayoristas facturados por YPF, los reales. Cuando arrancamos la operación con ellos, pagábamos el gasoil casi un 15 por ciento más barato que el precio en surtidor y, cuando rescindimos el contrato, casi un 15 más caro. El cliente nunca nos reconoció ese gap. Antes de que nos fundieran, decidimos rescindir el contrato”, recuerda.

Otro emprendedor que sufrió en carne propia este dilema fue Horacio Moavro, creador de Kip Machine, una compañía especializada en la fabricación de máquinas de musculación para gimnasios. Para él, fue clave tener un seguimiento pormenorizado, tanto de sus costos fijos como de los variables. “En el vértigo del crecimiento, uno busca incrementar la escala para disminuir los costos fijos pero, a veces, se genera el efecto adverso. Cuando el negocio estaba en pleno crecimiento, a un ritmo anual de entre 20 y 30 por ciento, reinvertimos para abrir nuevos mercados en el exterior. Pero, por la crisis internacional, nos reacomodamos. Bajamos de 1400 a 700 la producción anual de máquinas y la rentabilidad cayó entre 20 y 30 por ciento, por el aumento de costos internos”, explica el entrepreneur. Desde otra mirada,  Bercovich expone una práctica habitual. Por ejemplo, cuando se contrata a alguien para una tarea puntual pero la persona sigue trabajando porque siempre hay pendientes o algo por mejorar. “Pensemos en nuestras casas: si tuviéramos más gente que la necesaria para hacer las labores de limpieza, siempre habría una biblioteca donde limpiar los libros por libro o un vajillero con cubiertos para blanquear…”, compara y aconseja que, para no caer en el aumento de los costos internos sin generar productividad, se debe realizar el ejercicio de repasar qué hace cada empleado. “Cuántas tareas son innecesarias, cuántos listados e informes que nadie lee, cuántos circuitos redundantes, cuántas tareas repetidas”, enumera.

2. Las horas del día se “pasan” apagando incendios y no bastan para hacer todo lo necesario.
No todos los empleados caen en este pecado. Suele sucederle a las personas más capaces y dispuestas, que absorben trabajo mientras otros se escabullen. “Es un síntoma de management débil, que no se detiene a analizar qué se está haciendo y a distribuir equitativamente en el equipo”, sintetiza Bercovich. “Esto pasa porque no están bien delineados los procesos internos o las responsabilidades individuales. Están todos en todo y nadie en nada”, agrega Claudio Drescher, director de la cadena de indumentaria femenina Jazmín Chebar. También puede ser un síntoma de incapacidad del líder para delegar. “Denota falta de foco y la existencia de empleados que no agregan valor”, analiza Piccioli. Para evitarlo, el ejecutivo le exige a su equipo una “not-to-do list”, en la que escriban qué harían si tuvieran el suficiente tiempo para que salga bien. Funciona porque la gente tiene miedo de que la idea se olvide y, así, se revisa periódicamente para ver dónde poner foco, agrega el CEO de Officenet-Staples.

“El tiempo vuela pero lo bueno es que cada uno de nosotros es el piloto”, desdramatiza este punto Boussy, para quien es clave identificar las pequeñas fugas de breves lapsos de tiempo, que pueden sumar horas al final del día. Por eso, cree que es más un problema de eficiencia personal que de demandas externas. “Cuando uno ve lo que hace en función del valor que aporta, deben sobrar las horas del día. Por eso, las empresas que trabajan en la eficiencia apagan la luz a las 6 de la tarde”, analiza. Desde la práctica, Alejandro Miquelarena, fundador de Patagonia Candles, dueña de las marcas The Candle Shop y Organic Spa, reconoce que cada objetivo trae incendios. En su caso, está desembarcando con su producto en Jumbo Chile. “Tenemos un plan ordenado pero las urgencias son inevitables”, dice el entrepreneur, quien, este año, tendrá un crecimiento de 100 por ciento de su facturación, proyectada en $ 10 millones.

3. La organización funciona inercialmente: no responde a los objetivos establecidos, sin razones aparentes que lo justifiquen.
La inercia es la tendencia natural de las organizaciones. Sin embargo, representa una amenaza en contextos dinámicos, en los que las variables del negocio cambian permanentemente. “Y, como consecuencia, la empresa pierde relevancia y capacidad de respuesta para las nuevas exigencias y expectativas, tanto del mercado como de la competencia”, comenta Boussy. Drescher coincide en que toda persona que trabaja cae, inevitablemente, en la inercia. Pero aclara que es responsabilidad del líder generar en el equipo la necesidad de cambiar y  crear. Es decir, evitar que caiga en un funcionamiento inercial. En la práctica, Miquelarena baja a tierra una situación inercial: el no control del stock. “Como la prioridad es entregar y cumplir, se desvirtúa y afecta porque se aumenta la deuda, uno se desfinancia y la liquidez pasa a estar en el stock, lo que es un perjuicio”, explica.

Por otra parte, que la organización no responda a los objetivos es un problema que suele generarse por falta de información. Bercovich reconoce como un error frecuente que el gerente General no transmita la big picture, provocando que la organización siga el camino al que se dirigía, inercialmente, sin enterarse de los nuevos proyectos o, tal vez, conociéndolos a medias  por “Radio Pasillo”. “Lo cual es peor porque, siempre, es información tergiversada”, subraya.

Para Boussy, la solución a este dilema es la innovación. “Dejó de ser una opción para convertirse en el camino de la supervivencia. Ya es parte medular, no accesoria. El departamento, en sí mismo, quedó en el pasado. Hoy, cualquier integrante de una organización debe poder generar una idea”, profundiza.

4. Los empleados más valiosos renuncian y no se sabe por qué.
En general, las personas más talentosas son las que tienen menores barreras para emigrar de una organización. “Es decir, son empleados que eligen quedarse y es responsabilidad del gerente saber por qué lo hacen, para poder motivarlos y, en lo posible, retenerlos”, comenta Bercovich. “Se van porque sus necesidades básicas no se ven satisfechas y la mayoría de las veces no tiene que ver con el salario”, aclara Boussy y realiza un paralelismo con la pareja. “Se pretenden matrimonios para toda la vida pero sin trabajar todos los días para sostenerlos. Eso era posible en la época de mis abuelos. Pero ya no. La fidelidad fue resignificada y debe validarse cada día”, explica.

La emigración de los talentos encuadra una realidad en la que las urgencias diarias impiden el diálogo, en general, y, en especial, sobre el desarrollo de carrera. Desde dónde se encuentra la persona y cuáles son sus perspectivas hasta qué desearía que mejorase. “La motivación está ligada al deseo y, si no se conoce ese deseo íntimo y personal, no se podrá trabajar para satisfacerlo”, explica Boussy. Recuerda su experiencia cuando trabajó para una de las entonces Big Six. El consultor imaginó encontrarse con apasionados representantes de la compañía, comprometidos y con la camiseta puesta. Sin embargo, fue grande su decepción cuando identificó que, en realidad, eran “verdaderos terroristas” (sic), que lo único que deseaban era catapultarse desde el prestigio de la compañía hacia una mejor opción. “La gran mayoría de ellos trabajaba pensando en la huida, declamando a los cuatro vientos las debilidades de la organización”, recuerda.

Este problema no sería complicado para una empresa coherente y comprometida con su gente. La visión tiene valor cuando se la ve reflejada en la conducta de las personas. Y la coherencia y la comunicación son temas, primero, culturales, cotidianos, y, luego, herramentales. No hay dudas: si uno no es feliz en una compañía, emigra a otra.

5.El equipo no comprende hacia dónde se dirige la empresa y los planes quedan a mitad de camino.
Es habitual pensar que modificando los elementos formales de la organización, como los organigramas, sus procesos y las descripciones de puesto, alcanza para que una compañía cambie. Y no se tienen en cuenta su propia inercia y la cultura establecida. “Por eso, quedan a mitad de camino. Si siempre se hicieron las cosas de una  manera, ¿ para qué cambiar?”, se pregunta Bercovich, quien considera que la clave es “gestionar esos cambios”. Esto implica tener en cuenta muchos otros factores: cómo está repartido el poder; quiénes son los líderes de opinión; quiénes tienen una autoridad ganada por la experiencia, lo que no está necesariamente reflejado en el organigrama; cómo se hace participar a la gente del proceso de cambio; o cómo se están comunicando las nuevas realidades del negocio, entre otras variables. “El personal debe entender los planes y sus tiempos. Hay que involucrarlo”, sintetiza Drescher, de Jazmín Chebar, quien realiza un seguimiento semanal de los objetivos para no caer en este pecado. Divide el año en 48 semanas y, cada miércoles, de 11 a 13 horas, se asiste a una reunión de coordinación pautada, en la que cada área tiene un tema a resolver de la temporada actual, de la próxima y de la siguiente. Además, para evitar malos entendidos, el cronograma con los pendientes es una especie de gigantografía, expuesta en una de las paredes de las oficinas de la empresa.

Para Piccioli, que el equipo no entienda el rumbo de la compañía es una señal de la falta de comunicación franca. “Parte del equipo está en desacuerdo con las ideas pero no lo blanquea”, dice y reconoce que es muy difícil generar ámbitos de participación honestos y sin consecuencias por opinar.

Otra conducta habitual es que los líderes no compartan su estrategia por temor a que se filtre a la competencia. “Es como un DT que no comparte su juego con el equipo por miedo a que algún jugador cambie de club”, grafica Boussy.

6. Hay demasiadas fricciones y poca coordinación entre las áreas.
ste pecado expone la ausencia de líderes competentes, falta de integración, de trabajo en equipo  y  es síntoma de un mal clima organizacional. Una postal en la que es fácil caer y difícil de remediar. “Tener mal medida la carga de trabajo de la gente genera frustración. Hay personas que se queman y ese es un síntoma de desajuste. Además, los incendios desarman equipos de trabajo”, analiza Bercovich. También es frecuente que, en una urgencia, una persona tome un tema del cual no pueda desligarse y que atenta contra su productividad porque le quita tiempo para sus objetivos.

En este punto, es clave saber que las empresas funcionan de arriba hacia abajo. “Si existe una conducción armónica, la convivencia también lo es. Si hay fricción abajo es porque existen también arriba”, analiza Drescher. Para Boussy, caer en la descoordinación entre las áreas es síntoma de criterios de selección y de promoción dentro de la organización “bastante esquizofrénicos”.

¿Cómo se resuelve? Con integración y liderazgo. “Sin ello, los equipos no se conformarán, sencillamente, porque los presionan por cosas opuestas porque, de esa tensión, surge la eficiencia”, explica Boussy, quien recomienda las actividades lúdicas. Es ese ámbito, logran darse cuenta de que son todos iguales y que todos trabajan en pos del mismo norte.

7. Los empleados no tienen claridad sobre sus responsabilidades o las de sus pares.
“Lo que, en algún momento, fue una más o menos clara asignación de responsabilidades, deriva, fruto de la dinámica misma de la organización, en actividades que la gente hace o no, según su propia apreciación de lo que la empresa espera que haga”, sintetiza Bercovich. El consultor compara la situación con la jugada de vóley en la que la pelota cae en el centro y todos los jugadores quedan inmóviles. También, expone un caso práctico: hace un tiempo, un cliente estableció, por indicación de Marketing, un buzón de sugerencias en cada local para que los consumidores pudieran registrar sus opiniones. Ahora bien, nadie previó qué hacer con ese feedback y cada local elaboró sus propios criterios. Algunos respondían por su cuenta. Otros enviaban las opiniones, semanalmente, a las oficinas centrales. Unos terceros esperaban a que el buzón se llenara. “La falta de una política clara dio lugar a inconsistencias en las soluciones ofrecidas a los clientes, con el impacto negativo en la imagen institucional”, recuerda.


Todos ganan con un sabático cada 8 años

Trabajo, descanso y formación

Una investigación sostiene que intercalar períodos sin trabajar extiende la vida laboral

Por Jorge Mosqueira

Para Diario La Nación

Parece que hubiera, en la vida de la mayoría de las personas, tres etapas ineludibles: estudiar, trabajar y jubilarse, transitables en este riguroso orden. Sin embargo, un grupo de investigación sobre Sociología del Envejecimiento de la Universitat Jaume I de Castellón propone una alternativa. Se trata de la posibilidad retirarse temporalmente en el momento de la vida que se crea más adecuado y no al final, percibiendo remuneración durante todo ese período. Alfredo Alfageme, profesor de la Universitat, demuestra que podría optarse, por ejemplo, por tres años de retiro cada ocho años de trabajo, lo que “vendría a equivaler a una persona que trabaja cuarenta años y cobra la jubilación durante quince años”. Esta relación no afectaría la administración de los fondos, en tanto se prolongue, claro está, la edad jubilatoria. Sería, en otras palabras, distribuir los años de jubilado en tramos intermedios. Alguien podría tomarse un año sabático o más, sin verse enfrentado a la necesidad apremiante de carecer de un ingreso regular.

Las ventajas de un sistema de este tipo son muchas. Por empezar, se permite a la persona elegir su propio esquema de vida, de acuerdo con sus necesidades. En el caso de las mujeres, hoy coincide el trabajo fuera de casa con el tiempo de mayor fertilidad, por lo que sería muy conveniente disponer de un período más prolongado que el que hoy se otorga por ley para engendrar y criar a sus hijos. Aquellos que necesiten estudiar o culminar una carrera, se encontrarían en mejores condiciones. Esto beneficiaría a los segmentos menos favorecidos, en el caso de no haber podido acceder a los sistemas de educación formal por dificultades económicas. Por otro lado, implica desechar la idea de que el envejecimiento es sinónimo de discapacidad y, la rotación temporaria facilitaría la incorporación de nuevos empleados al mercado de trabajo, lo que contribuiría a reducir el desempleo.

Finalmente, están aquellos casos en los que es necesario contar con un tiempo para pensar y tentar otras opciones vocacionales que no pueden abordarse cumpliendo un horario de ocho o diez horas diarias. Algunos planes de retiro, como el desarrollado por Union Carbide

Eveready en la Argentina hace treinta años, dio muchas sorpresas. Consistía en ofrecer a los empleados que estaban a cinco años de su jubilación el pago de una capacitación en el tema que cada uno eligiera libremente. Aparecieron ingenieros que optaron por talleres de artes plásticas, operarios con necesidad de desarrollarse mediante la fotografía artística, abogados que se volcaban a la carpintería, entre otros. Todas estas vocaciones habían quedado sumergidas durante muchos años bajo las demandas laborales y responsabilidades que se les imponía a través de la relación de dependencia.

La mayor dificultad para llevar a cabo la propuesta de la Universitat Jaume I de Castellón es cultural. Va a ser muy difícil sacarse de la cabeza que hay que trabajar de manera continuada durante cuarenta años y disfrutar de la propia vida o la deseada en los tramos finales, cuando cualquier proyecto empieza a tener un plazo acotado por motivos biológicos. Ya podrían escucharse las quejas por las complicaciones de administrar un sistema como el que se propone, habrá gritos en el cielo por la posibilidad de soportar incesantes rotaciones y reemplazos, en fin, todo aquello que alborote el suave, aunque inexistente, fluir de los procesos de la empresa.

La capacitación interna es el camino al éxito

Capacitacion

Por Maria Paula Vink

Para Diario La Nación

Una de las tendencias más fuertes en el campo de Recursos Humanos es incorporar programas de capacitación interna. Lo que antes quedaba reservado únicamente a grandes empresas se ha ido filtrando hasta llegar a las pymes.

Resulta fundamental destacar que capacitar a los empleados es la mejor forma de optimizar su desempeño y ayudar al crecimiento personal. Los programas de capacitación apuntan no sólo a contribuir al crecimiento profesional del recurso humano, sino también a satisfacer las necesidades de los proyectos y objetivos de la empresa.

No podemos dejar de considerar la problemática real del mercado de IT, en la que en muchos casos la capacitación resulta ser la única solución a la imposibilidad de encontrar los recursos humanos necesarios para llevar adelante los proyectos.

Los programas deben estar siempre alineados con los objetivos de la empresa; de esta manera se logra una integración con el grupo de trabajo, con los objetivos profesionales y el crecimiento personal y organizacional.

Se debe realizar un análisis previo de las necesidades. Esto resulta fundamental para aprovechar al máximo los recursos disponibles y poder hacer foco sobre los temas que más se necesitan reforzar.

Los tipos de capacitación se definen por medio de encuestas realizadas a los empleados a fin de conocer las necesidades de los sectores.

Un plan de capacitación efectivo permitirá mantener una baja rotación de los empleados y superar la brecha entre las necesidades de los proyectos y la escasez de recursos humanos especializados.

Las nuevas formas de capacitación superan a los tradicionales métodos presenciales o la utilización de los clásicos manuales; son nuevos formatos más prácticos, útiles y económicos. La tendencia es llevar la capacitación al formato de e-learning con sitios web completos desarrollados con video, que permiten llegar a un mayor número de personas y por una fracción del costo.

Es necesario entender que una empresa con una estrategia a futuro y proyecciones de crecimiento debería tener en cuenta que la capacitación se ha convertido en un pilar fundamental en el desarrollo de carrera de sus empleados y el consecuente reflejo en los resultados organizacionales.

En el mediano plazo, aquellas organizaciones que hayan dejado en un segundo plano la capacitación de sus empleados verán comprometido el éxito en sus negocios.

El desafío para los próximos años será resolver ciertas falencias, como la falta de seguimiento y soporte al personal que participa en las capacitaciones corporativas y, sobre todo, resolver la falta de mecanismos para poder evaluar los resultados luego de terminado el proceso formativo.

Creación de un área de desarrollo de nuevos negocios

Nuevos Negocios
Por Javier Colomb
Gerente de Desarrollo de Negocios SAP Argentina y Chile

Estos grupos de generación de nuevos negocios o generación de demanda, por lo general empiezan con mucho entusiasmo, aunque son los primeros observados cuando cambian los altos ejecutivos o cuando se necesita recortar costos o la moda del día cambia de crecimiento a ‘back to basics’. No obstante, existen muchas razones por las cuales las compañías deciden crear estos grupos y también muchas lecciones aprendidas de que se hizo bien y que se hizo mal.
Hay una primer pregunta que debemos responder, quién en la compañía está mirando nuevos negocios, nuevos puntos de vista, creando alianzas, construyendo redes y haciendo todo el trabajo necesario que es esencial  para crear una cantidad robusta de nuevas oportunidades. Entonces, un grupo de trabajo orientado a la generación de nuevos negocios es una buena idea para que la organización empiece a hacer otra cosa que estar en el día a día.
Sin embargo, hay algunas cosas a tener en cuenta al momento de definir este grupo. Creo poder resumir en cuatro aristas el análisis de esta composición.

Primero, el grupo debe tener un sponsor ejecutivo de alto nivel, apuntando al número uno de la compañía o subsidiaria.

Segundo, la idea tiene que ser bien recibida y valorada por ventas. El grupo debe ser visto como un lugar creado para ayudar al resto de las líneas de negocio, no como uno que ponga cargas y/o modificaciones en algún proceso. Agregar valor debe ser el nombre del juego.

Tercero, ejecución. Asegurarse que la gente del grupo no crea que el grupo es un feudo ni un destino en el plan de carrera. Por lo general en el grupo debe contar con un representante de las áreas que ‘giran’  alrededor de ventas, para que del mismo salgan nuevas ideas y se puedan ejecutar. Una idea que no se ejecuta no sirve. Hay que tener en cuenta que “la estrategia sin ejecución es alucinación”. La ejecución es un lema importante en este grupo, y los representantes de cada área son los responsables de que la ejecución ocurra en sus áreas. Uno de los puntos más importantes que el grupo debe hacer es crear un inventario de las oportunidades, ideas que están flotando en la organización pero no tienen masa crítica para ser ejecutadas y por otro lado ideas que tienen recursos asignados pero no se están administrando explícitamente. Sin esta organización de tareas, las mismas tienden a no realizarse o ejecutarse, dificultando la tarea de generación de nuevos negocios.

Cuarto, presupuesto. Es un punto sensible dentro de cualquier compañía. Debería tener un presupuesto asignado (de hecho se le está asignando indirectamente mucha plata a través de la participación de sus integrantes) para ciertas actividades, pero también es un buen lugar para discutir la asignación del presupuesto de las áreas que lo componen.

Copyright: http://javier-colomb.blogspot.com/

Pareciera ser el momento de dejar atrás el “hacer más con menos” y empezar a mirar hacia nuevos grupos que comiencen a enfocarse en el crecimiento.

La gestión en multilatinas

Gestión en las Multilatinas

Un relevamiento entre veinticinco empresas de la región concluye que la fuente principal de reclutamiento de las multilatinas es local. Sus estrategias de Recursos Humanos están rezagadas.

Por Danilo Miño
Gerente General de Towers Watson Argentina

Formalmente se define a las multilatinas como empresas multinacionales con sede en algún país latinoamericano, que gestionan su producción o prestan servicios en varios países y que desarrollan actividades en por lo menos dos continentes o regiones más amplias.

Dada la relevancia de este tipo de organizaciones en nuestras economías, Towers Watson investigó cómo gestionan su capital humano 25 empresas de este tipo de Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay. Estas son algunas de las conclusiones a las que arribó el estudio.
La mayor parte de las organizaciones encuestadas opinan que son competitivas, en términos de compensación total, en relación con el mercado de multinacionales. Aunque reconocen alguna dificultad para desarrollar una filosofía global de compensaciones.
Se autoevalúan muy positivamente en el área de liderazgo de sus niveles ejecutivos.
Existe una muy cuidadosa planificación de la fuerza laboral en el mediano y largo plazo, que redunda en la modificación de los procesos de reclutamiento para adaptarlos a las necesidades futuras.

 

 

Planificación de RR.HH.
Cuando realizan un análisis formal de la mano de obra, las empresas se concentran más en las características locales del mercado laboral que en analizar los mercados extranjeros.
Las multilatinas buscan el talento principalmente dentro de la oferta laboral local, incluso cuando se trata de la contratación de personal técnico, especializado y/o profesional.
En lugar de buscar talento especializado dentro del mismo ramo o en la competencia, las multilatinas parecen desarrollar y adaptar gran parte de su capital humano a las necesidades de la empresa, recurriendo a la capacitación interna durante el horario laboral.
Alrededor de la mitad de las empresas entrevistadas efectuaron cambios en sus procesos de Recursos Humanos, especialmente en los procesos de reclutamiento y selección. El objetivo de estas modificaciones es adaptarse a las necesidades de personal que creen que enfrentarán en los siguientes 2 a 5 años.
La totalidad de las empresas que participaron del estudio declararon que su fuente principal de reclutamiento es el talento local.
Las razones por las cuales los gerentes afirman que los candidatos aceptan un puesto en las multilatinas se concentran en unos pocos factores, mientras que en el caso de las multinacionales estadounidenses estas razones son más diversas. El salario base, el prestigio del empleador y las oportunidades de desarrollo profesional constituyen tres de las razones principales por las cuales los candidatos aceptan un puesto en una empresa en Latinoamérica.

Atracción y retención
Al considerar los universitarios graduados recientemente y los empleados en general, la proporción de entrevistados que dice tener problemas de atracción es menor en las multilatinas que en las multinacionales estadounidenses.
Ninguna de las empresas entrevistadas considera la atracción y retención de altos ejecutivos como un problema. Las tres razones principales por las que un empleado abandona la organización son el salario base, las oportunidades de desarrollo profesional y las posibilidades de ascenso.
Considerando todas las categorías de empleados, las multilatinas enfrentan mayores dificultades de retención que las multinacionales estadounidenses.
Existe cierta discrepancia entre la percepción de los empleadores y la de los empleados en relación con el salario base como principal razón para abandonar la organización. Las oportunidades de desarrollo profesional parecen ser más importantes como razón para aceptar y abandonar un puesto que en otros mercados emergentes.
Las multilatinas tienen muchos menos problemas de atracción y retención de talento que las multinacionales de la región Asia-Pacífico. El hecho de que Latinoamérica sea una gran fuente de talento cada vez más calificado hace que sus problemas de atracción y retención se asemejen más a los de sus pares europeas y estadounidenses que a los de mercados emergentes.
Las multilatinas todavía no compiten por talento a nivel global, dado que utilizan la ventaja competitiva de conocer y usar primero el talento local no explotado.